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14 noviembre 2025

El Blog del Marketing

Padres e hijos. Hijos y padres. No hay una fórmula universal

Hace años, en 2016, escribí este post que encontré el otro día buscando entre los más de 3.800 artículos que he publicado desde que, en 2007, creara este rincón de reflexiones que, en algún momento fue un prestigioso blog de Marketing. 

Más allá de lo que fue o de los premios que gané cuando los blogs estaban de moda, me gusta en lo que se ha convertido. Aunque mi ego querría seguir teniendo esos más de 20.000 lectores al día y no los valientes 300 que me visitan en la actualidad, reconozco que me gusta la intimidad desde la que escribo. Hoy en día es una especie de diario. Es un lugar en el que de vez en cuando dejo mis dedos moverse por el teclado sin rumbo ni dirección, mientras sin saber cómo dejo de ser protagonista y me convierto en un mero espectador, a la espera del momento del clímax. Del final del post y los retoques necesarios antes de publicarlo, sabiendo que hay gente "en el otro lado" disfrutando de cada palabra, de mi escritura acelerada e incluso de mis errores. La vida misma, supongo.

Pero a todo esto... yo no quería hablaros de mí, o de cómo de vez en cuando me pongo a navegar por el blog de forma aleatoria y me sorprendo leyendo cosas de hace años que no recordaba (puedes llamarme Dori... es lo que soy). No. Esa no era la idea cuando he cogido el portátil y lo he puesto entre las piernas, mientras suena un tema de piano muy relajante en Spotify (ahora repasando el post, suena love of my life, de Queen)

Mi idea (y por eso el primer párrafo) era y sigue siendo hablaros de las relaciones entre padres e hijos. Quizás desde la óptica de tener 51 años de experiencia como hijo y 18 como padre, pueda dejar por escrito alguna reflexión que caldee algún corazón o, quizás, un recuerdo por escrito que puedan leer mis hijos cuando yo falte.. o mis padres (que no tengo muy claro si siguen leyéndome a estas alturas).

Los que me conocéis mejor sabéis cómo escribo. Los que estáis descubriéndome últimamente, intuyo que más o menos me vais calando, así que seguro que no os sorprende si os digo que voy a ir dejando por aquí ideas que rondan mi cabeza, y veremos si soy capaz de darle forma a medida que una palabra se junta con la anterior y con la siguiente. Allá van algunas cosas que pienso "en back" y que rescato ahora.


Autoridad vs Acompañamiento. Del trato de usted de nuestros abuelos a ser otro "bro"

padres de antes vs padres de ahora

Lo primero que quiero poner en valor es que los padres ya no somos vistos por nuestros hijos como nosotros veíamos a nuestros padres a su edad. Ya no digamos la forma en la que mis padres se relacionaban con mis abuelos. Lo que resulta evidente es que hay un punto de "respeto a la autoridad" que ya no está ahí. O al menos no está tan presente como yo lo viví, y creo que la culpa la tenemos los padres de ahora, que precisamente para acortar la distancia que impone el respeto que nosotros vivimos, hemos cruzado al otro lado y sin darnos cuenta, hemos sido vistos por los hijos como un colega más. Error. O quizás no, porque de camino se construyen relaciones de complicidad que son maravillosas, pero creo que como sociedad hemos perdido la tensión de la cuerda. Y quiero creer que la cuerda tiene que mantenerse tensa para cumplir su función.

Y dicen por ahí que lo cortés no quita lo valiente. Recuerdo perfectamente irme de vinos con mi abuelo Jaime en Torrelavega, o marcharnos los dos a ver el Tour de Francia a un bar en nuestros veranos en Playa América o Panxón. En esos momentos, no era mi colega. Era mi abuelo, pero un abuelo guay que siempre tenía las puertas abiertas para sus nietos. A su manera. Con su estilo, pero de un modo entrañable y auténtico, se dejaba querer y se acercaba a nosotros, siempre manteniendo esa distancia que da "la figura" de abuelo. Luego en casa, sus palabras eran respetadas por todos, y si tenía que reprenderte por algo que habías hecho mal, lo hacía con la autoridad ganada y concedida. Y allí no había más que hablar.

Cuando veo la relación de mis padres con mis hijos, veo cosas que yo viví. Veo ese respeto y admiración. Veo esa vuelta de tuerca de los abuelos para con sus nietos. Esas ganas de disfrutarles y de estar para todo, manteniendo la importancia de la figura por encima de todo. Educando pero sabiendo que esa tarea nos corresponde a nosotros. ¿Entonces? Ah... espera. Entonces los que lo estamos haciendo regular somos nosotros, los padres. Principalmente porque los niños saben comportarse como nietos, pero frecuentemente se equivocan haciendo de hijos. Y no pasa nada, porque todos nos equivocamos, y de los errores se aprende. Pero para corregir comportamientos y darles herramientas para crecer, somos los padres quienes tenemos que poner de nuestro lado.

Huelga decir que no tengo un manual de instrucciones. Lo busqué cuando nació Jaime y al no encontrarlo, creo que incluso le pregunté por él a la enfermera que me puso a Lola en brazos a los minutos de haber nacido. Pero no. Puedo confirmar que al menos yo no lo encuentro por ningún sitio, y que supongo que (ChatGPT mediante) aprenderemos sobre la marcha. Prueba y error. A la vieja usanza.


El momentum. Los tiempos difíciles forjan hombres fuertes; los tiempos fáciles, hombres débiles.

tiempos fáciles

Quizás el momento que nos ha tocado vivir tenga algo que ver en la forma en la que nos interrelacionamos padres e hijos. Suena a excusa, pero quiero creer que algunos matices educacionales tienen que ver con las situaciones vitales que vivimos los padres y viven nuestros hijos.

Lo primero es que nosotros no hemos vivido ninguna situación crítica. Ni guerra civil ni el delicado proceso de la postguerra y la modernización de España de los 50 a los 70. Desde luego tampoco nuestros padres la vivieron íntegramente, pero si la sintieron más cercana. En primera persona o basada en las experiencias transmitidas por sus padres. Fueron años difíciles en general, y las prioridades eran otras. Prosperar, subsistir, sobrevivir incluso. 

Nosotros (hablo por mí, obviamente) tuvimos todo lo que necesitamos para ser felices. En todos los planos, incluido el económico o el de "necesidades cubiertas". Lo teníamos todo, pero de un modo controlado. La cultura del ahorro que tenían mis padres no la tenemos nosotros. Quizás porque ellos venían de una situación más modesta y llegaron donde llegaron con el sudor de cada día, y con la suma de sacrificios a lo largo de los años. Hoy nuestros hijos viven en una constante orgía de excesos. Tienen de todo y como padres no hemos sabido manejar la gestión de sus expectativas. No les hemos enseñado que las cosas cuestan. No hay una cultura del esfuerzo, porque hemos cometido el error constante de que a los niños "no les falten de nada". Y de hecho les sobran muchas cosas (entre otras, tontería).

La inmediatez se ha apoderado de nuestra sociedad, y somos los primeros culpables. Os voy a contar algo que recuerdo perfectamente de mi adolescencia, y que de algún modo he mantenido hasta ahora. Recuerdo perfectamente la ilusión que me hacía estrenar cosas. La ilusión con la que esperaba los regalos en Reyes o Navidad. O en mi cumpleaños. Porque los "regalos buenos", los que querías de verdad (y prácticamente el único momento para cierto nivel de excesos) tenían lugar en esas fechas. El resto del año, pan y agua, José Luis. Pan y agua (metafóricamente, por supuesto). Recuerdo perfectamente dormir con los regalos que más ilusión me habían hecho en la mesita de noche o a los pies de la cama, para jugar o para estrenarlo al día siguiente. Siempre he sido un poquito ansioso. Así soy.

Hoy en día, les compramos cosas según sale de su boca la frasecita de "quiero" o "necesito", Con un sentido crítico del exceso más bien inexistente, hemos construido pequeños monstruos que tienen de todo. Y cuando llega el momento de los regalos, tenemos que hacer malabarismos logarítmicos (cada año sensiblemente más complicado que el anterior) para mantener esa hoguera calentando la habitación en la que dicha orgía de excesos está teniendo lugar. Y el problema es que cuando estás subido en esa bici sin frenos, bajando la montaña... es difícil parar. Sobre todo si las cosas te van bien. Si no tienes problemas, siempre encontrarás ese peligroso "Why not?" que lejos de ayudar...

Y como dice mi madre. "Rezo para que te siga yendo bien, porque si algún día no es así... "(yo creo que igual que he aprendido a gastar porque tengo, podré dejar de hacerlo cuando no tenga... pero lo cierto es que, como algunas otras cosas, vamos a dejarlo en "veremos")


El tiempo, ese gran desconocido. La inexistencia del mañana y la nula planificación

Una cosa que me sorprende de mis hijos (y en general de su generación) es su pérdida de horizontes temporales. El mañana no existe. Son incapaces de planificar a un mes vista. ¿Qué digo un mes? Ni siquiera son capaces de planificar el fin de semana, o la semana que viene. Viven anclados en el hoy. En el día a día (como Rambo)



Bromas aparte, lo cierto es que seguramente fruto del punto anterior, relacionado con la inmediatez de las cosas, son incapaces de esperar por ellas, o de planificarse para conseguirlas. Y quizás en otro post (que este me está quedando muy largo) podamos hablar de la (nula) gestión de la frustración que tienen los muchachos.

Esfuerzo, resultados. Acción, reacción. Recuerdo muchísimas veces la frase de mis padres (por algún motivo se la atribuyo a mi padre, pero podría ser perfectamente mi madre quien me la dijera más veces, ya que era ella quien llevaba el mayor peso de nuestra educación :

Primero la obligación, y después la devoción

Que traducido al lenguaje moderno viene a ser algo como, primero lo que tienes que hacer, y si tienes tiempo, te dedicas a tus mierdas. Pero como en el chiste: si no hay brazos no hay galletas. Vamos, que si no te lo sabes no sales con tus amigos, que si no has estudiado, no vas al entrenamiento, que si no esto, entonces, tampoco aquello. Como soy un poco friki y trabajo en esto de los datos, vamos a darle una vuelta de tuerca al asunto:

ALTER TABLE salidas

ADD CONSTRAINT chk_estudio_previo

CHECK (

EXISTS (

SELECT 1 FROM estudios e

WHERE e.usuario_id = salidas.usuario_id

AND e.fecha_estudio = salidas.fecha_salida

)

);

O lo que viene a ser lo mismo (simplificado):



La fuente de la verdad. Internet (en el móvil) como el oráculo de la verdad

Esto bien podría dar para otro artículo, pero lo cierto es que tiene que ver con los tiempos que nos han tocado vivir, y la propia velocidad de la tecnología y el impacto en nuestra sociedad. Ya no hablamos de la inteligencia artificial en la que surfearán mis hijos con mucha más intensidad de la que lo haremos nosotros. Hablo simplemente del fenómeno de Internet.

Antes los padres éramos la fuente de la verdad y el conocimiento. Padres, amigos, abuelos, profesores. Y seguramente la enciclopedia Larousse o la Encarta para los que estudiasteis con un PC en vuestra mesa de estudio

encliopedia Larousse


Ahora ni siquiera Wikipedia sirve para hacer trabajos o estudiar. Ahora es la inteligencia artificial quien -por cierto- les está allanando el camino. Y siento insistir, pero para adquirir conocimiento hay que aprender a hacer las cosas por uno mismo. En mi trabajo siempre les digo a los nuevos que se aprende a base de cabezazos contra la pared. Han de pedir ayuda cuando sientan un reguero de sangre salir del chichón que tienen en la frente, pero no antes. Y no lo hago por comodidad, sino porque creo que el aprendizaje es más profundo y real cuando te enfrentas a ello desde abajo.

Lee, haz cálculos matemáticos con un boli y un papel. Programa SQL, prueba Python lo que te de la gana. Equivócate. Retuércete los sesos como hemos hecho todos. Al menos una vez. Soy consciente de que ahora todo se puede resolver por el camino fácil, pero recorrer el difícil te hace ser plenamente consciente de cuán largo (y tortuoso) será el camino. Porque no todos los caminos son llanos y sencillos. Si vas a la montaña te encontrarás un poco de todo (aunque prefieras un cómodo descenso con un 2% de pendiente negativa). Pues la vida es lo mismo, machote. Puedes usar la calculadora para multiplicar 12x13, pero si eres capaz de hacerlo de cabeza, ganarás en agilidad mental y en razonamiento matemático. 

Ya no se fían de lo que les decimos, porque la fuente de la verdad es Internet (bueno, y sus amigos, pero eso ya me pasaba a mí cuando creía saberlo todo con 17 o 18 años... mocoso). Ya si eso hablamos de las ventajas del "todo abierto" de Internet con respecto a determinadas conductas... por ejemplo sexuales. Los chavales se creen que el sexo es una orgía constante de 3x1, 2x1, y el aprovechamiento de todo tipo de orificios y el descubrimiento de todo tipo de situaciones. Otra liga, señores. Que sí, que sí... que seguramente me pilla lejos... pero intuyo que ahí habrá algún efectillo que otro. Llámame loco.

Entonces qué, ¿nos rendimos?

Nunca. Rendirse nunca es una opción. En ningún caso. Bajo ninguna circunstancia. Ninguna es ninguna. Nunca es nunca. Tenemos que coger los ingredientes que están encima de la mesa y tratar de cocinar con ellos. Las cosas son como son, no como nos gustaría que fueran ¿verdad? Si todo lo que quisiéramos ocurriera, la vida perdería algo de rock and roll. Desear las cosas está bien... sin que eso haga que el ansia se apodere de ti y amagues con rendirte. Aprende, asume tus errores y aprieta la mandíbula para gestionar las cosas lo mejor que puedas. Merece la pena el esfuerzo. Merece la pena la paciencia. 

Mira, ¿lo ves allí a lo lejos? ¿No sientes que algo está cambiando? Yo lo veo. Yo lo siento. Se pueden cambiar las cosas. Todo se puede cambiar (todo excepto la muerte, que tiene una solución regular). Así que lo dicho... se asumen las cosas, se toman los ingredientes y se cocina la mejor pizza que podamos. Porque nos toca vivir con estos ingredientes. Digamos que fue otro quien fue a la compra por nosotros, pero ahora no hay tiempo de lamentarse por no tener esto o aquello. Estos son los ingredientes, y no otros. Toca mover el culo, porque vivir es lo que hacemos mientras estamos vivos.


cielo
Este es mi pequeño rayo de esperanza


16 abril 2025

El Blog del Marketing

La peluquera intrépida y el adolescente indómito

 
Andy Warhol teenager

Vuelvo a tener los ojos en "modo blog". Algo ha hecho click en mi cabeza últimamente para querer retomar viejas costumbres como escupir algunas de mis reflexiones, compartir vivencias o simplemente opiniones en este rincón al que de vez en cuando se incorporan algunos lectores. También soy consciente de que últimamente abundan temas poco personales. Poco íntimos. De escritura ajena y de dificil digestión para la mayoría. Así que, si prefieres los post personales a los que hablan de marketing, este post va para ti.

Todo empezó este lunes. Un lunes previo a Semana Santa. Un lunes cualquiera en el que después de pasar unos días en familia en El Espinar, me pasé por el fisio de 5 a 6, y luego decidí que debía poner algo de orden en mi cabeza y me acerqué a la peluquería a cortar mi escaso pero descontrolado pelo (blanco). Y precisamente en la peluquería, fui testigo de una situación esperpéntica. Apenas cinco minutos de espectáculo gratuíto que ha alimentado mis neuronas durante buena parte del día de hoy, hasta que he decidido colocar los dedos sobre el teclado y ver qué ocurre.

Si estás perdido, no te preocupes. Ni huyas a otras web más interesantes. Espera un poco más y te cuento, pero antes, y para abrir boca, permite que copie esta frase que se le atribuye al escritor Michael Hopf, y que sirve para contextualizar el resto de pensamientos que vienen a continuación.

Los tiempos difíciles crean hombres fuertes, 
los hombres fuertes crean tiempos fáciles, 
los tiempos fáciles crean hombres débiles, 
y los hombres débiles crean tiempos difíciles.



Venga, vamos a por ello. El contexto lo tenemos. Ahora me toca contaros la escena de ayer, y luego seguimos con las conclusiones y otros pensamientos "de todo a cien".

La escena:


Me estaban cortando el pelo. Últimamente pido que me lo corten todo a maquinilla. Para más detalles, me lo cortan al 2. Total, para el poco pelo que tengo, mejor llevarlo corto que largo. En esas estaba, con mis manos debajo de la tela que te ponen alrededor del cuello y que te llega hasta las rodillas para no llenarte de pelos, y mis ojos sin otra alternativa que mirarme en el espejo durante el (afortunadamente poco) tiempo que duran las "operaciones" de Andrés (que Lorena asegura que no se llama así, pero hasta que resolvamos esta situación, vais a permitirme que no le cambie el nombre que mi cabeza tiene reservado a este muchacho). 

pedro el calvorota

Por cierto, qué situación tan incómoda mirarte al espejo en según qué situaciones, ¿verdad? Porque en los 10 minutos que dura aquello, no dejas de mirarte y pensar cosas de lo más superficiales:

Qué viejo estás macho, se te caen los ojos, mira cómo brilla la calva... ¿será normal? 

Es como si te hubieran atado de pies y manos y te colocaran palillos en los ojos, como en La Naranja Mecánica, sin darte otra opción que mirarte y pensar que cualquier tiempo pasado fue mejor. Seguramente no para todos, pero sí para mí.

Pero no es de esto de lo que quería hablaros, aunque ya que estamos, os dejo mi "nuevo look calvorota 2.0", para que nadie pueda decir que no escribo post personales y que me desnudo ante vosotros.

El caso es que además de no poder evitar observarme en el espejo, tampoco podía no escuchar lo que ocurría en la silla que estaba a mi espalda. Con alguna neurona funcionando a medio gas pude entender que Pablo, un chaval de unos 12 o 13 años, debía tener una comunión uno de estos días y su madre le había llevado a la peluquería para estar guapo en dicho evento.

En un momento dado escuché a la peluquera (Sonia; aquí Lorena y yo coincidimos en su nombre) decirle a la madre que iba a arreglarle un poco el flequillo al muchacho, a lo que éste contestó que solo un poco, y que él no quería peinarse hacia ningún lado, como acababa de declarar su madre, que decía que (como con el mondongo) Pablo "calzaba" hacia la izquierda. Mal augurio de lo que ocurriría justo a continuación.

La peluquera debió cortarle el flequillo que el chaval tenía hacia abajo, prácticamente hasta sus cejas, y de pronto, se escuchó un grito:

- "Nooooooo. ¿Pero qué coño haces, joder?"

Y veo por ese espejo que solo me devolvía mi cara, que un chaval delgadito se levanta de la silla ante el estupor de su madre y la mirada atónita de la peluquera. 

- "Menuda mierda, a mí no me tocas más el pelo. Me voy de aquí"

Y la pobre madre que no sabía dónde meterse. Y yo feliz de intentar jugar con los espejos de la peluquería para ver otra cosa que mi careto, decidí concentrarme en el nuevo y gratuíto espectáculo que estaba teniendo lugar en la peluquería. La peluquera diciéndole a la madre que apenas le arregló un centímetro el flequillo, y la madre justificándole a la peluquera que el niño le había dicho que no tenía que habérselo cortado.

El caso es que, al parecer, Pablo se había quedado con el corte a medio terminar, y la madre salió a la calle en su búsqueda. Mientras se excusaba con la peluquera, yo veía cómo el niño le daba patadas a un bolardo de hierro que había en la acera, a escasos cinco metros de la puerta del local. Veo a la madre salir y hablar con el niño, visiblemente enfadado, y con constantes gestos de rabia y lo que, en mi opinión, eran gritos e incluso lloros.


niño peluquería


Cinco minutos después entra la madre agarrando al zagal del brazo. El niño gritando cosas como:

- "A mí esta tía no me vuelve a tocar", mientras que la avergonzada madre le pedía por favor que se calmara, y que tenía que terminar de cortarse el pelo, pero que no iba a tocarle el flequillo.

Un par de minutos más entre sollozos, y Sonia termina su tarea entre ademanes que exteriorizaban su evidente enfado con la situación. El niño se va corriendo de la peluquería y tan solo queda por acontecer el último acto. Y ya sabéis cómo son los finales de las buenas historias. Dejan la posibilidad de un giro que satisfaga a los espectadores. En este caso, permitidme que me considere el único espectador, ya que de un modo u otro, el resto de personas que estaban en la peluquería, son protagonistas o al menos, actores secundarios.

La madre de Pablo se dispone a pagar, entre balbuceos que interpreto como excusas por el comportamiento de su hijo, cuando de pronto, el chaval vuelve a entrar en escena y agarrando a su madre por el brazo le dice:

- "¿Pero qué haces mamá? ¿Eres tonta o qué? ¡¡No vamos a pagar a esta tía por lo que me ha hecho!!"

La madre se suelta como puede de los agarrones del chaval, y entonces, completamente enfurecida por la situación, Sonia sale de la peluquería y entre gritos le dice al mancebo:

- "¿Tú quién te crees que eres, chaval? Si no te gusta cómo te he cortado el pelo, pones una reseña, pero tu madre ha pagado por un corte, y es lo que he hecho, así que tú calladito, que solo me faltaba esto."

En mi fuero interno aplaudo a Sonia. Bueno, hubiera aplaudido si hubiera tenido las manos libres, pero debajo de ese trozo de tela, no podía hacerlo... Y tampoco me parecía adecuado del todo, así que me limito a observar completamente absorto el final de la historia. La madre paga y se van. Yo miro a Andrés y resoplo. No quería decir nada. ¿Para qué echar más leña al fuego? Pero de pronto, escucho que de mi boca sale un comentario:

- "Hay que ver cómo está el tema, macho. Estamos criando gilipollas, y no nos damos cuenta que nosotros somos los verdaderos culpables de todo esto."

Andrés (prudente como nadie) hace una mueca que interpreto de asentimiento y continúa su labor. Le pido que por favor me rebaje un poco las patillas, me muestra mi calvicie en un espejo de mano y después de retirar los pelos de mi cuello, retira el trapito que me colocó antes de empezar a cortarme el pelo, me levanto, pago los 15€ de rigor y me voy a casa a ducharme con la sensación de que estamos haciendo algo mal como sociedad.


Las conclusiones


Sin entrar en demasiadas consideraciones ni "reflexiones de garrafón", creo de verdad que la cosa se nos está yendo de las manos. Yo no recuerdo haberle montado un pollo parecido a mi madre jamás. Menos aún avergonzarla en público con mi actitud de niñato. En cierto modo, lo que está ocurriendo con los adolescentes de hoy, es que han perdido el respeto a cualquier autoridad. Padres, profesores, entrenadores deportivos y... hasta peluqueros. 

¡Cómo está el mundo, Ramón!.

19 marzo 2024

El Blog del Marketing

Feliz día del padre

Porque definitivamente, a veces una imagen vale más que mil palabras. Feliz día del padre


día del padre Mc Donalds

 

22 agosto 2022

El Blog del Marketing

Carta dedicada a los que tienen depresión postvacional

depresión postvacacional

Querido depresivo post-vacacional, incluso asumiendo que lo de la "depresión" es una desafortunada y alegre forma de decir que se te está haciendo duro aquello de volver de las vacaciones, me gustaría escribirte unas líneas con la ridícula ambición de que quizás alguien pueda hacerse eco de este post y compartiéndolo, pueda llegarle a más gente que, como tú, vivís en un mundo irreal y os dejáis arrastrar por la guinda del pastel, sin tener en cuenta el homenaje gastronómico que acabáis de pegaros.

La vuelta al trabajo ha de ser afrontada con normalidad. Creo que evitaré la palabra alegría, pero sí opino que al menos debemos normalizar algo que -si tienes suerte de disfrutarlo- ocurre cada año de vida laboral de cada uno de nosotros (los que tenemos la suerte de tener trabajo). Y creo que al menos debemos intentar normalizarlo, por varios motivos:

  • Incorporarte de las vacaciones significa que las has disfrutado, cuando hay mucha gente que no tiene la suerte de poder salir de su lugar de residencia por temas económicos o familiares, o (más importante) porque no tienen un trabajo y por tanto, sin trabajo no hay vacaciones (igual que en el chiste, si no hay brazos, no hay galletas).
  • Volver a la oficina o al teletrabajo después de tus vacaciones significa que has podido hacer un break en tu día a día de preocupaciones y rutinas y -lo más normal- es que te hayas ido a la playa, a la montaña o a algún otro país a descubrir otras culturas y otras gentes. No suena mal, y te animo que cuando tengas esa sensación de síntoma postvacacional que acaba cada año en los telediarios, te des cuenta de que eres un privilegiado.
  • No soy de los que encuentras en la oficina estos días y te sueltan un "ya tenía ganas de marcha y de vuelta a la oficina". No. Yo podría vivir en "modo vacaciones" cada día de mi vida, así que valora que hayas podido hacerlo durante unas semanas, ya que ahora te toca esperar algo más de once meses para volver a disfrutarlas. Si quieres te pregunto en mayo por esas ganas de marcha, a ver qué tal vas, machote.
  • Intenta recordar los días que has pasado con tu familia o con tus amigos (o sólo, si no querías a nadie a tu lado y preferías disfrutar de tu soledad). Odio esa respuesta automática cuando le preguntas a un compañero por sus vacaciones: "Pufff... olvidadas. Ya no me acuerdo". Qué triste es tu vida, macho. O qué memoria tan floja. Recuérdalo, porque muchos de esos momentos te van a servir de gasolina cuando las cosas se tuerzan durante el resto del año.
  • Sueña con tu próximo viaje, tus siguientes vacaciones. Así tendrás un objetivo que perseguir cuando tengas esa sensación de "día de la marmota", entrando a trabajar de noche y saliendo de la oficina de noche. Un poco de luz y color te ayudarán en esos momentos de oscuridad, puedes creerme.

Hay muchos motivos por los que tratar de erradicar de nuestras vidas esa sensación de que cualquier tiempo pasado fue mejor. Sobre todo porque no tiene por qué ser así. Vive el momento. Disfruta del presente y sueña con el futuro. No mires atrás, porque te aseguro que vale de bastante poco. Sé optimista para intentar ser feliz. 

Todos tenemos nuestra cuota de "problemas". Mayores o menores en función de la forma de afrontarlos de cada uno... y es que mucho es cuestión de actitud y de saber disfrutar de la vida (incluso de las situaciones negativas que a veces la vida se empeña en ponernos por delante).


26 mayo 2022

El Blog del Marketing

Leche Pascual. Nunca dejemos de crecer

Nunca dejemos de crecer


Curioso como Linkedin se ha convertido cada vez más en fuente de contenidos. Lo que antes encontrabas en Facebook o Twitter, también puedes encontrarlo en Linkedin, aunque esta red social profesional pueda estar alejándose de su concepto inicial, pero enriqueciéndose a la vez con otros tipos de usos, alejados de ser el punto de encuentro entre empresas y candidatos.

En esta ocasión, y como por arte de magia, me he encontrado con esta bonito anuncio de Leche Pascual que ha llamado poderosamente mi atención y que quería compartir con vosotros. No creo que sea uno de esos anuncios que llamen la atención de la gente como para convertirse en viral, peo sin embargo, creo que su normalidad y lo cotidiano del mismo, hace que destile un toque nostálgico que ha llamado mi atención suficientemente como para compartirlo con todos vosotros.




Es evidente que desde Leche Pascual no solo quieren darle ese toque familiar y nostálgico al anuncio televisivo, y que intentan "naturalizar" un poco más el consumo de leche, sin suscribirlo únicamente a la época de la infancia y el crecimiento. Pero sea como fuere, me gusta la aproximación y cercanía del anuncio.

Espero que os guste.

11 mayo 2022

El Blog del Marketing

Padres e hijos. Un misterio por resolver

Padres e hijos


La relación entre padres e hijos cambia y evoluciona desde el momento en el que como padres jóvenes, tenemos a un bichito de menos de 50cm en nuestras manos, y nos damos cuenta lo frágil que puede ser la vida. 

Un niño recién nacido hace saltar muchos mecanismos de los que desconocías su existencia. Desde el momento en que lo ves por primera vez, sientes la máxima expresión de la palabra AMOR, con mayúsculas. También sientes el peso de la responsabilidad, porque por algún motivo que desconozco, ninguno de los recién nacidos que he visto en mi vida (propios o de amigos) vienen con un manual de instrucciones debajo del brazo. Y eso pesa, porque no tienes ni idea de qué hacer para que todo siga su curso y el bebé crezca sano.

Los retos a los que te enfrentas como padre son variopintos. Desde la alimentación hasta la higiene,  pasando por el sueño (caballo de batalla de casi todos). No sabes por qué llora, ni por qué no come. No entiendes cómo puede tener hambre a todas horas, ni por qué no es capaz de dormir del tirón, como todo hijo de vecino.

Luego viene la etapa en la que comienzan a reaccionar a tus payasadas, y te das cuenta que tu voz ya no es la misma. Has transformado tu voz varonil y rota en una especie de voz ridícula... pero no te das cuenta. Lo ves en los demás cada vez que se dirigen a tu hijo, pero no eres capaz de identificar el ridículo de tus expresiones y el tono de tu voz cada vez que lo haces tú.

También es un reto cuando comienzan a andar. Las riñonadas caminando por la calle e inclinándote para darle la mano y que no se caiga cada 5 pasos, o los sprints para evitar que se estampe contra la pared, la mesa baja del salón, las sillas que aparecen de la nada para ponerse en su camino... la verdad es que supone un reto a la concentración intentar que no se de cabezazos contra las cosas (cosa que, por otro lado, es prácticamente imposible)

No voy a continuar explicando lo que los padres hacemos por nuestros hijos, pero si os diré que llega un momento de su infancia en los que somos auténticos superhéroes para ellos. Con antifaz y con capa. Somos fuertes, guapos, divertidos, cariñosos, amables... somos protectores y somos lo más parecido a un espejo en el que nuestros hijos se quieren mirar.

Pero de pronto, y casi sin darnos cuenta, nuestros hijos crecen. Se convierten en adolescentes y comienzan una pelea contra ellos mismos y contra todos los que les rodean, de la que difícilmente sale nadie victorioso. Son épocas convulsas. Muchas hormonas. Mucho "no tienes ni idea". Mucho " no te enteras de nada". Mucho "tú qué sabrás" y otro tipo de lindeces que tenemos que tratar de sortear estoicamente. Porque no podemos sacar el camión de bomberos con cada llama de mechero que se enciende. Es conveniente sacarlo cuando haya un incendio de verdad... por aquello de la parábola de "Que viene el lobo".

Pues todo esto que os he contado anteriormente, lo describe magníficamente en un anuncio la gente de McDonald's.

Y si no te lo crees, te lo dejo a continuación, y ya me cuentas en los comentarios.


04 abril 2022

El Blog del Marketing

Crítica literaria. Invisible (de Eloy Moreno)


invisible


Queridos profesores de la ESO y quizás también de Bachillerato. Queridos jefes de estudio, y queridos directores de centros educativos de cualquier índole. ¿A qué estáis esperando para asegurar que vuestros adolescentes lean el libro Invisible, de Eloy Moreno?

Acabo de leerlo porque me lo recomendó mi hija Lola (13 años), que lo leyó antes que yo, y me ha parecido una lectura muy fácil (lo leí en apenas dos o tres horas), pero sobre todo muy enriquecedora para todos esos niños que no son conscientes del problema que hay detrás de las situaciones de acoso escolar, también llamado "bullying".

Sin duda es más importante leer este libro que las lecturas obligatorias que ha tenido que leer mi hijo Jaime (3ºESO), y que son las siguientes:

  • El Lazarillo de Tormes (Anónimo)
  • El Conde Lucanor (Don Juan Manuel)
  • Novelas Ejemplares (Miguel de Cervantes)
  • Leyendas del Cid (Anónimo)
  • El Caballero de Olmedo (Lope de Vega)
  • El Burlador de Sevilla (Tirso de Molina)
Es evidente que todos son obras maestras de la literatura española, y no seré tan zafio como para no reconocerlo. Pero creo firmemente que los niños que están cruzando ese periodo tan complicado llamado adolescencia, también podrían aprender cosas que les aporten algo con que llenar su mochila. Lecturas que les ayude a reflexionar y a enfrentarse a situaciones del día a día. 

Situaciones en las que es tan importante reconocer cuándo eres partes del problema de forma activa (evidente si eres acosado o acosador), o cuando pudiendo ser parte de la solución te conviertes en parte del problema de forma pasiva (mirando hacia otro lado)

En Invisible, Eloy Moreno trata este problema del acoso escolar al más débil de una forma magistral. Si bien al principio estás un poco perdido, porque empieza la historia por el final, enseguida la lectura adquiere un ritmo trepidante que no te permite retirar los ojos del libro, para ir avanzando en la historia de una forma absolutamente mágica que gira entorno a un niño que por la situación vivida de estrés escolar, cree que ha conseguido desarrollar un poder, que no es otro que el de ser invisible para los demás.

Y ese es el problema de este tipo de situaciones. Que donde había normalidad, deja de haberla. Donde había sonrisas y compañerismo, encontramos soledad y frustración. Donde había seguridad y confianza, aparecen los miedos y las inseguridades. Y todo empieza a coger velocidad, en una espiral de negatividad que tiende a terminar de la peor forma posible.




Ojalá no nos pase nunca, ni lo veamos de cerca, pero lo cierto es que los niños que lo sufren acaban desarrollando un caparazón que les hace invisible y no les deja brillar. Así que si estás cerca, si lo vives de primera o de segunda mano... no mires para otro lado. No lo dejes pasar. Si quieres no lo hagas por la persona acosada (que deberías). Hazlo por ti, y por no tener que vivir ninguna situación de arrepentimiento tras no haber hecho nada por alguien que claramente lo estaba pasando mal.

Es difícil que si tienes entre 13 y 18 años estés leyendo estas líneas en un pequeño Blog de Marketing y variedades, pero si tienes un hijo, un hermano, un sobrino o alguien en ese tramo de edad, te recomiendo encarecidamente que le hables de Invisible, porque es uno de esos libros que no debes dejar pasar.

17 marzo 2022

El Blog del Marketing

Guerra en Ucrania. Sin hospitales, no hay esperanza

stop the war

Hoy he encontrado en Linkedin esta pieza publicitaria de Cruz Roja que se hizo en el año 2017 y que hoy en día, con el conflicto entre Rusia y Ucrania, se hace más realista que nunca.

Un spot que pone los pelos como escarpias, y que nos hace entender de primera mano la brutalidad y crueldad de lo que están viviendo millones de ciudadanos en Ucrania por decisión unilateral de un Hijo de Putin que ha puesto el orden europeo y mundial patas arriba.

Destaco del anuncio lo fácil que resulta ponerse en la piel del protagonista, y la angustia que genera imaginar la misma situación.

Espero que os guste.


13 febrero 2022

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El (lamentable) comportamiento de los padres en el deporte base

fútbol base

Soy un fiel defensor de los valores que el deporte nos da para la vida. De hecho, hace muchos años escribí un post hablando sobre ello (pincha aquí), pero no voy a repetir lo que conté en Julio de 2007, sino que voy a hablaros de algo que me ha pasado hoy y que lleva pasándome varios años en los partidos de fútbol de mi hijo Jaime.

Jaime juega este año en uno de los cadetes del C.D. Canillas, un club satélite del Real Madrid. Lleva jugando en el mismo club desde benjamines. Es decir, llevamos allí 7 años de entrenamientos, partidos, convocatorias, viajes y otro tipo de vicisitudes propias de un equipo de fútbol. Y los mismos siete años de visitas a otros campos de Madrid y alrededores, madrugones de todo tipo y relaciones con los padres de los distintos compañeros que Jaime ha tenido a lo largo de su "carrera deportiva".

Y cada año que pasa y los niños dejan de ser unos enanos hasta convertirse en unos adolescentes, me doy cuenta de dos cosas por encima de las demás:

1.- Los chavales cada vez juegan a algo más parecido al fútbol. Tocan por abajo, se colocan bien en el campo, se apoyan entre ellos y sobre todo lo demás, cada vez juegan más duro. Su cuerpo se va haciendo y de vez en cuando te encuentras a chavales que entran muy fuerte al balón, y en todos los partidos hay alguno que se queda tocado o alguna entrada algo más fuerte de lo recomendable.

2.- Los padres todavía no se han dado cuenta de que el deporte consiste en respetar a tu rival, respetar a tus compañeros, respetar al árbitro, a tu entrenador... y de paso intentar ganar. Pero si no se gana, no pasa nada, porque es una de las "cosas" que tiene el deporte. Se gana o se pierde (o empata). Pero hay que saber ganar y saber perder. Y como padres deberíamos centrarnos en que nuestros hijos se comporten como deben dentro del rectángulo de juego.

Y no. Eso no ocurre. O al menos no ocurre todas las veces, y estoy harto de ir a partidos como local o como visitante y escuchar constantemente a los padres de uno y otro equipo increpar al árbitro como si se estuvieran jugando la final de la Champios League. Realmente ni siquiera, porque también ahí hay que respetar las decisiones arbitrales.

Recuerdo hace tres o cuatro años que en un partido que jugábamos en casa, un padre del Canillas no paraba de insultar al árbitro. Pegado a la línea de banda, le puso la cabeza como un bombo al pobre árbitro que -por cierto- era un chaval de escasos veinte años que, seguramente, cobraba 20€ por pasarse una fría mañana de invierno arbitrando a unos niños de 10 años. 

Y esa es la clave amigos. ¿Qué ejemplo le estamos dando a nuestros hijos si nos ponemos a gritar como energúmenos, insultando, blasfemando sin parar durante todo el partido? Flaco favor les hacemos a ellos, porque -especialmente ahora que tienen otra edad y otras reacciones- los niños se van calentando del ambiente hostil, y es raro el partido que no acaba habiendo algún amago de tangana, empujones, patadas por detrás y -consecuentemente- tarjetas amarillas y alguna roja.

Queridos padres que como yo disfrutáis de ver competir a vuestros hijos, dejadme que os diga que un porcentaje ridículo de los niños que hoy vemos jugando llegarán a ningún sitio. No estamos jugando la final de ninguna competición europea, pero aunque lo estuviéramos haciéndolo, tenemos que respetar los valores del deporte y transmitirle a nuestros hijos una forma de actuar y comportarnos si luego queremos que ellos lo hagan igual.

Disfrutad de los partidos. Del esfuerzo de los chavales, del juego desplegado, de los goles y oportunidades y de su progreso. Es bonito verles jugar con un chip positivo y no con el colmillo afilado y dispuesto a dar riendas a vuestras frustraciones cargando contra el árbitro, contra los rivales, contra el entrenador rival y -aunque os parezca imposible- contra algún compañero y nuestro propio entrenador.

Yo vengo del baloncesto, y siento decirle a los futboleros que a nivel respeto de jugadores y público es otro mundo. Ocurre en categorías inferiores, y termina traduciéndose en el profesionalismo. Pero imagino que esto es harina de otro costal, y que daría para un post en si mismo.

28 octubre 2021

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Lightyear. Uno de los protagonistas de Toy Story se independiza

lightyear
La capacidad que tiene Disney y Pixar para hacer constantemente buenas películas que enganchan a los más pequeños de la casa es inaudita, y saben ver cada una de sus creaciones no solo como un todo, sino como una suma de personajes e historias.

Y es lo que han debido pensar con los personajes de Toy Story, porque de uno de ellos, Buzz Lightyear ha inspirado a estos estudios cinematográficos a hacer una precuela de la película "matriz" que se estrenará en los cines en verano de 2022 y que a buen seguro será un éxito entre los más peques de la casa.

Con una pinta muy "Guerra de las Galaxias", la película ya ha hecho público un trailer que, a buen seguro, convencerá a quiénes no tenían muy claro si merecería la pena o no. Desde luego -visto lo visto- diría que sí.

Espero que os guste


05 febrero 2021

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El mundo visto con los ojos de un bebé #huggies

huggies pañales

Me ha parecido super original -y una pasada- este anuncio de la marca de pañales Huggies. 

En el, nos intenta describir el día a día de varios bebés desde que nacen hasta los 2 o 3 años. Me ha parecido una original forma de anunciar pañales, alejada del pragmatismo de otras marcas, más centradas en aspectos técnicos como la absorción o la fijación... cosas que todos los padres hemos vivido alguna vez.

Creo que es más impactante enfocarlo como lo ha hecho Huggies, así que un aplauso para ellos. Espero que os guste.

25 noviembre 2020

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El dilema de la Navidad. Pasarla en familia o hacer lo correcto

navidad y covid
Tengo la cabeza hecha un lío, porque aunque el sentido común me dice que esta Navidad debiéramos quedarnos los cuatro solos en Madrid, hay algo dentro de mi que me dice lo contrario, y luego están las "alternativas creativas" que se inventan una tangente de dudas para ponerlo todavía más difícil. Dejadme que os explique lo que estos días cruza mi mente una y otra vez.

Lo primero que haré es describir la situación de partida, ya que los condicionantes previos ayudan a entender el maremagnun de sensaciones y mezcla de sentimientos que rondan mi cabeza.

Como quizás algunos sabéis, soy cántabro, y mi mujer sevillana. Eso hace que en los periodos estivales, repartamos nuestros días entre nuestras familias. Además, mis hijos son "nietos únicos" de las dos familias, con lo que os podéis imaginar la dependencia que generan (en ambos sentidos) y el vínculo especial que ellos han engordado en unos y otros.

A esto me gustaría añadir que conforme los niños se han hecho mayores, sus apretadas agendas de fines de semana, con partidos de fútbol, cumpleaños o espectáculos de baile han hecho que últimamente el camino no tuviera que ser necesariamente desde Madrid hasta Cantabria o Sevilla... sino que hemos dejado la puerta abierta a que nuestros familiares recorran el camino en sentido contrario. Pero no siempre puede ser así. La edad y los condicionantes de cada uno hacen que esta vía tuviera sentido en un momento dado, pero la verdad es que somos conscientes de que al menos para visitar a los abuelos, somos nosotros quienes debemos movernos, y lo hacemos encantados de la vida siempre que -como he dicho- tengamos hueco en las agendas de fin de semana. Y digo fin de semana, porque asumo que en puentes, vacaciones de verano o Navidad, siempre hacemos hueco para desplazarnos al norte o al sur, según corresponda.

Pero este año, el maldito coronavirus nos ha condicionado muchísimo una situación que ya de por sí está cogida con alfileres. Mis niños apenas ven a sus abuelos 5 o 6 veces al año, y viceversa. Y eso ya de por sí es muy poco, pero si le metemos el factor pandemia, este año 2020 apenas hemos estado una semana en Cantabria y algo parecido en Málaga o Sevilla (según la época del año). 

Los niños necesitan ver y abrazar a sus abuelos y a sus tíos. Yo me muero de ganas de estar con mis padres o de ver a mis hermanos, y lo mismo ocurre con mi familia política, a la que no veo desde hace tiempo, especialmente a mi suegra. Pero precisamente en la época del año en la que siempre pasamos unos días preciosos con la familia... tengo dudas sobre qué hacer.

O no. La verdad es que no tengo dudas de lo que deberíamos hacer, que es quedarnos en Madrid los cuatro y pasar unas Navidades diferentes. Iba a escribir más tristes, y quizá sea así, pero dejémoslo en diferentes. Me imagino las uvas por videollamada, o abrir los regalos que nos traigan los Reyes Magos en directo con la familia para que disfruten de una manera poco ortodoxa de las caras de los niños con los regalos... y no me convence una mierda, pero es lo que hay. Tenemos que ser responsables y pensar que una vida (cualquiera) bien vale unas Navidades separadas de los nuestros, y aunque se van haciendo mayores, nos quedan muchas Navidades para disfrutar juntos.

Mi mujer anda diciéndome que esta situación podemos convertirla en oportunidad y marcharnos una sermana a Canarias para disfrutar de unos días en familia con buen tiempo... pero aunque me apetece mucho, no creo que sea lo correcto en estos momentos. Aunque nos hagamos PCR previas a llegar y limitemos el contacto con otra gente (iremos solo nosotros)... no lo veo claro, si bien es cierto que nunca hemos tenido (o querido) una situación parecida para disfrutar nosotros solos de unos días de playa en pleno Diciembre.

Sea como fuere, lo que tengo claro es que justamente ahora debemos ser extremadamente prudentes, y que Navidad y Covid no tienen cabida en la misma frase, precisamente porque la Navidad es juntarse con nuestras familias y seres queridos para disfrutar de comidas y cena con sobremesas largas en nuestras casas, y justo ese caldo de cultivo le viene de lujo al Covid. En un momento del año en el que las temperaturas tampoco parece que vayan a ayudar demasiado.

Así que, tiene pinta que estas Navidades van a ser diferentes. Toca buscar lo bueno de esta situación, aunque ahora mismo reconozco que me cuesta verlo.

¿Tu qué harás? ¿Te reunirás con tu familia como si nada o tratarás de aislarte lo más posible? Te animo a que dejes tu opinión en los comentarios

25 junio 2020

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Si tuvieras que emigrar a otro país con tu familia ¿a que te dedicarías?

Tiene tela la temática de esta semana de El retro blogger.

La verdad es que las tres temáticas de esta edición del reto no hay por dónde cogerlas. Para los que estéis perdidos sobre las anteriores dos publicaciones del reto, os las dejo a continuación.

Si los acabas de leer, estás a tiempo de abandonar la lectura de este tercer post, que trata sobre un tema realmente apasionante propuesto por Fernando:

Si tuvieras que emigrar a otro país con tu familia, ¿a qué te dedicarías?

Aunque al reto se viene llorado de casa, dejadme decir que seguramente querría dedicarme a lo mismo me vaya solo o con mi familia. Tenga familia o no, yo quiero mudarme a una isla del caribe y dedicarme a vivir la vida como un "millonetis".

isla caribe

Disfruto en mi trabajo, quiero que vaya por delante que yo trabajo por obligación. Si por mi fuera, me dedicaría a hacer deporte, leer, viajar, estar con mi gente y disfrutar de la vida como si fuera todo gratis.

¿Quién quiere dedicarse a algo cuando puedes dedicarte a disfrutar como un cochino? Parece que estoy visualizando un día cualquiera de mi nueva vida en esa isla caribeña, con mi mujer y mis hijos (y ya que puedo, porque estoy "forrao" con mis amigos):

  • Me despierto con el piar de los pájaros que anuncian un día soleado y bajo a desayunar mientras le echo un vistazo despreocupado a las noticias y charlo tranquilamente con Lorena, Jaime y Lola.
  • A las 11 he quedado con 3 amigos (no diré cuales, porque quedaría con mil) a jugar al golf en un campo propio de 18 hoyos que tenemos en nuestra "casita".
  • Después de jugar y darme una ducha, vamos a un buen restaurante de la isla a pegarnos una buena mariscada.
  • Como hoy es miércoles, tenemos nuestra partida de mus, que se alarga  hasta bien entrada la tarde.
  • Por la tarde me voy a dar una vuelta con Lorena y los niños. Quizás tengamos que desplazarnos en helicóptero a una isla cercana que aún no conocemos.
  • Cenamos en el barco, pescando con los niños y charlando tranquilamente mientras vemos atardecer
  • Antes de medianoche, volvemos a casa y escuchamos algo de música acompañados de un buen vino

Por la mañana del día siguiente suena el despertador. Miro a mi alrededor con cara de no entender nada. No sé qué hago en mi casa de Madrid, pero cuando intento cerrar los ojos otra vez, mi mujer me dice que qué es lo que estoy haciendo. Que salga de la cama, que hay que despertar a los niños,  preparar desayunos, llevarlos al cole, y después corriendo al trabajo.

Me espera un día más con 7 o 8 reuniones. Llegaré a casa pasadas las 8 de la noche completamente exhausto y tras cambiarme, me pongo con las cenas de los niños, revisar unas tareas y termino tirado en el sofá, quedándome dormido antes de ir a la cama, porque al día siguiente tengo que trabajar.

Menos soñar y más trabajar!!


14 junio 2020

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10 consejos sobre la vida que le daría a mis hijos

consejos
Esta entrada es la primera de un total de cuatro, al frenético ritmo de una por semana, que escribiré junto a mis amigos-rivales de esta ante-última edición de El retro blogger, y la temática para la misma no es otra que la ñoñez 10 consejos sobre la vida que le daría a mis hijos.

Me pregunto quién soy yo para dar consejos si todavía me queda más de media vida para seguir equivocándome y aprendiendo de mis errores. Pero como al retro blogger hay que venir llorado de casa, allá van los 10 consejos para Jaime y Lola.

Espero que os sirvan de algo si es que alguna vez llegáis a leer estas líneas.



1.- Disfruta
La vida es corta y hay suficientes desgracias alrededor como para estar amargado el tiempo que vivamos. Disfrutar no significa desfasar, pero sí creo que es una actitud ante la vida. Vive al máximo. Intensamente. Sé feliz y concéntrate en lo positivo, y deja aparcado lo negativo.

Sin ser plenamente consciente de esta situación, a lo largo de los años me he encontrado con mucha gente que me ha catalogado como "un ser disfrutón". Y creo que es cierto. Intento disfrutar de todo. De mi familia, de mis amigos, de mi trabajo, del deporte... de cada cosa que hago. Y me considero un tío feliz.


2.-  Ten personalidad
No tengas miedo a ser el salmón que recorre el río contra corriente. Tienes tu opinión sobre las cosas como para distinguir qué está bien y qué no lo está. Vas a tener muchas ocasiones en tu vida para demostrar que tienes personalidad y que no te arrugas ante el poder de lo colectivo. Si te ofrecen droga no te refugies en las masas o en el qué dirán. Di que no y demuestra que tienes personalidad para tomar tus propias decisiones


3.- Sé optimista
Se vive mejor si eres capaz de ver las cosas positivas de cada situación. Hasta las situaciones peores tienen una lectura positiva o un aprendizaje. Y solo es cuestión de actitud buscar las cosas positivas. Te aseguro que se vive mejor viendo el vaso medio lleno, y no lo contrario. Está en ti mismo elegir, pero te aseguro que en esta orilla del rio se vive muy bien. Bastantes situaciones desagradables hay en la vida como para quedarte regodeándote de tus desgracias.


4.- Sé humilde
Nadie es más ni menos que nadie por lo que tiene, sino por lo que es. Se respetuoso ante todos y actúa con humildad. Compórtate como has de hacerlo independientemente de quién tengas delante. Da igual que sea el consejero delegado de tu empresa que el personal de limpieza de los baños. Tu actitud ante las personas define el tipo de persona que eres.

Tu ropa, tu coche o tu movil no son nada. Son objetos, pero ten claro que no eres más ni menos que nadie por tener unos u otros. No seas cretino y sé humilde. 


5.- Rodéate de buena gente
Seguramente ocurra de forma natural, pero si no fuera así, no permites que se cuele ninguna oveja negra dentro de tu rebaño. Es importante que tengas amigos con los que compartas aficiones y experiencias, pero también una forma parecida de vivir la vida.

Por supuesto que la variedad también enriquece a un grupo, pero siendo todos distintos, sería magnífico que todos tuviérais en común ser buena gente.


6.- El esfuerzo no se negocia
Si eres talentoso o un superdotado, has tenido suerte... pero la suerte nunca es suficiente. No al menos a largo plazo. En una carrera larga, la característica que marca la diferencia es la constancia en el trabajo. El esfuerzo es el que te llevará a ser mejor deportista, mejor profesional, etc. 

Pero pasa igual en otros ámbitos de la vida. Con los amigos o la familia también hay que esforzarse y regar la tierra si quieres recoger los frutos. Así que ¡no seas perezoso y dale caña!


7. Sé honesto
La mentira tiene las patas muy cortas, y aunque en ocasiones sientas que es la forma más sencilla de salir de una situación determinada, a largo plazo nunca compensa. Además, si mientes o eres un tramposo, te pondrán una etiqueta que te va a costar quitarte de encima. No compensa. 

Hay gente que en sentido figurado, va por la vida mirando atrás o detrás de las puertas, y creemé que es mucho mejor ir con la tranquilidad de ir de cara y con la verdad por delante en cada momento.


8.- Relativiza
Un punto de calma y tranquilidad en las grandes decisiones siempre viene bien. No te emociones cuando las cosas vayan bien ni te vengas abajo cuando no sea así. Tampoco digo que seas un "calma chicha", pero tienes que encontrar el justo punto de equilibrio a la hora de manejar tus emociones para no estar todo el día subido a una montaña rusa.

Cuando estéis con vuestr@s novi@s, pensad que seguramente no sea el último y cuando algo se rompa, permíteme anticiparte que no se acaba el mundo. Hay más peces en el mar, así que relativiza y sigue jugando.


9.- Haz deporte
Una de las cosas que más me preocupa de mis hijos es la posibilidad de que se conviertan en niños-rata. Siempre metidos en casa entre cuatro paredes, tengo la sensación de que la PlayStation, TikTok o lo nuevo que venga en el futuro, es más que suficiente para ellos. Y no me gusta.

Eso les convierte en animales caseros y consecuentemente no son conscientes de todo lo que se están perdiendo ahí fuera. Excursiones de montaña, turismo para conocer otros lugares, otras culturas o simplemente jugar al fútbol o a lo que sea debajo de casa. En este aspecto, y en solo una generación, hemos cambiado muchísimo y reconozco que me da algo de pena ver de qué forma consumen sus horas de ocio los chavales de las edades de mis hijos (12 y 11). Me consuela parcialmente que no es algo propio de los míos, pero es cierto que estamos educando a máquinas de consumir tecnología, y no me encanta.

El deporte (sobre todo el deporte de equipo) concentra muchos valores que te servirán el resto de tu vida. Por eso creo que es muy importante (además de que es una forma de disfrutar)


10.- Escucha a tus padres
Somos unos pesados, no entendemos nada y mil cosas más. Pero todo lo que hacemos lo hacemos por vosotros. Además no hace tanto que éramos unos niños como vosotros, y de una forma o de otra nos hemos enfrentado al mismo tipo de situaciones por las que estáis pasando ahora vosotros. Y tiene pinta de que las hemos superado.

Como padre, me reconforta pensar que tarde o temprano creceréis y maduraréis, pero reconozco que le tengo un poco de miedo a la adolescencia y sus devenires, y a esa sensación de que os alejáis poco a poco de nosotros. Lo único que haré es asegurar que "suelto cuerda", pero que no se rompe, porque en algún momento podremos volver a tirar para acercaros a nosotros y poder tener conversaciones de adultos.

Sea como fuere, tened claro que os quiero muchísimo y que todo lo que hago tiene por objetivo convertiros en alguien que disfruta la vida, con personalidad propia, optimista, humilde, rodeado de buena gente, una persona que se esfuerza, que es honesto, sabe relativizar, hace deporte y escucha a sus padres.

Ahora que lo pienso, quizá quiera convertiros en copias de lo que somos o al menos de lo que querríamos ser. 

03 mayo 2020

El Blog del Marketing

Ruavieja y su emotivo anuncio en cuarentena


Ruavieja lo ha vuelto a hacer.

Parece que se van a convertir en especialistas en llegar a los corazones de la gente. Y en esta ocasión no ha sido una excepción.

Con testimonios reales de gente en este periodo de cuarentena provocado por el Covid19 y destacando las ganas de volver a poder hacer cosas normales, como ver y abrazar a nuestros amigos, a nuestra familia, o poder darnos un paseo y un baño por la playa sin pensar si estoy en horario en el que puedo hacerlo o no.

 

Estoy seguro que todos tenemos muchas ganas de volver a lo que siempre hemos conocido por normalidad, aunque tiene pinta que durante algún tiempo, esta nueva normalidad se imponga y tengamos que esperar un poco más para volver a hacer lo de siempre.

Personalmente me conformo con poder bajar a una terraza y tomarme una caña (o 10) con mis amigos, mientras los niños juegan tranquilamente alrededor. O poder coger el coche y marcharme a Cantabria a ver a mis padres para pasar unos días con ellos.

Cosas que hoy todavía vemos muy lejos, pero que dentro de poco (si somos responsables y hacemos las cosas bien) volverán a ser normales.

Animo a todos!!!


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Doodle por el día de la MADRE





No podía faltar el Doodle del día de la MADRE,

Con mayúsculas más que merecidas... porque si hay alguien importante en nuestras vidas, siempre es nuestra madre.

Así que desde aquí (ÿ con vuestro permiso) felicito a la mejor madre del mundo.


FELICIDADES MAMÀ

23 abril 2020

El Blog del Marketing

La emocionante forma en la que el NH Ventas le felicita el cumpleaños a una señora de 93 años


Como toda buena historia, ésta empieza con una carta de una desconocida que dice así: “Buenos días, mi nombre es Laura. Y os escribo porque tengo una petición muy especial.”

Laura es la nieta de Marcela, una mujer que ayer 22 de abril cumplió 93 años. Confinada en soledad en Madrid, Marcela es una mujer avanzada a su tiempo que domina el uso del móvil y se comunica cada día con sus hijos y sus nietos a través de un grupo de Whatsapp. Marcela, sin perder la sonrisa, cada día les recuerda que está bien.

Hace ya 20 días, Laura, su nieta, escribió al hotel madrileño NH Ventas contándoles que su abuela Marcela, día tras día desde que comenzó el estado de alarma, se había dedicado cada noche a mandar una foto del hotel a su querido grupo de Whatsapp. Y es que cada noche, el hotel NH Ventas ilumina su fachada con corazones y palabras de esperanza que forma con las luces de las habitaciones vacías. Una forma de recordarle al barrio, y a Madrid, que, aunque cerrados, aunque vacíos, siguen ahí. 

Y Marcela, cada noche sale a la ventana y hace una foto. Corazones, la palabra HOPE (esperanza). En la última les decía a sus nietos que el hotel había vuelto a sorprenderla. Que le parecía que el corazón estaba más iluminado y que así le gustaba más. Que quería llamarles para darles las gracias. ¿Y quién se resiste a esta clase de mensajes? Y en estos tiempos de pena e incertidumbre, ¿cómo no agradecer estos mensajes de felicidad?

Desde que Andrés Botín, el director del hotel NH Ventas, recibió el primer email de Laura la emoción e ilusión por sorprenderla no dejó de crecer en él y en su equipo. Son pocos dadas las circunstancias, pero suficientes para tener una idea maravillosa y llevarla a cabo. De iluminar la fachada con un 93 (años) pasaron a un gran evento en el que hasta la policía estaba colaborando.


Objetivo de la noche del 22 de abril de 2020: sorprender a Marcela. Suena el timbre, son las 10 menos diez y su nieto, visita a Marcela para llevarle la compra y algunas medicinas que le toca renovar. De pronto, desde la calle, se escucha el Imnos eis tin Eleftherían, himno de Grecia, tierra de origen del padre de Marcela y con la que siente un vínculo especial. Entre la emoción, los nervios y la sorpresa, Marcela se acerca a la ventana para ver en la fachada de su hotel la imagen de una tarta de cumpleaños, velas incluidas.

Y desde lejos se oye la voz de Andrés, habla con el corazón en la mano y de parte de todo el equipo. “Feliz cumpleaños, Marcela” y a continuación se escuchan los audios que han mandado sus familiares. Las velas se soplan y la emoción se palpa en el aire. Incluso en la Policía, compinchada, vigilando desde la calle.

A continuación, comienza a sonar Zorba el griego. Y la fachada cambia. Cambia para decirle a Marcela felicidades, ponerle un 93 gigante y después sus iniciales. Y así de verdad sorprenderla como se merece, a lo grande. Con la emoción contenida de los familiares, de la propia Marcela y de cada uno de los miembros del equipo del NH Ventas, se escucha de fondo Volveremos a brindar de Lucía Gil. Resuena la letra en el cielo de Madrid “Ahora es tiempo de pensar y ser pacientes. Confiar más en la gente, ayudar a los demás”.



Y así Marcela no está sola en su cumpleaños y su familia le hace el mejor de los regalos. Y mientras suena la música y se apagan las luces del hotel, nos recordamos que la esperanza y el amor es lo único que no podemos perder en una situación como la que estamos viviendo.

No me digáis que no es una pasada lo mucho que se puede hacer para llegar a los corazones de la gente!

Y aquí, el resumen completo de la acción, con los agradecimientos de Marcela incluidos


31 diciembre 2019

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Teléfonos móviles vs Seres queridos by @vodafone_es

Más vale tarde que nunca.

No sé si porque no ha pasado por mis ojos, o porque realmente lo están emitiendo ahora, pero el anuncio de Vodafone de esta Navidad es sencillamente espectacular.

Muy propio de éstas fechas, centrándose en las familias y las facilidades en la comunicación que han traído los teléfonos móviles, pero también tocando la fibra sensible, con muy buena música y una imagen muy cuidada.

Una historia en la que aparece un abuelo en el campo y cómo gracias a la tecnología mejora la relación y las iteracciones son sus nietos, la verdad es que es muy tierno y conmovedor. No podéis perderos el anuncio, porque os aseguro que os va a encantar.

Y de premio, comparten los resultados de un estudio que se puede llevar a cabo en www.tiempodeuso.com para declarar el uso que le damos a nuestro móvil, y constatar que efectivamente la mayoría de las veces (o al menos eso dice el estudio) lo usamos para relacionarnos con nuestos familiares.

Aquí va una muestra de los principales resultados del estudio (que podéis encontrar en este link)