Hoy quiero compartir con vosotros una situación esperpéntica que me ha sucedido este año 2026 con Abanca Seguros, y que todavía no puedo dar por resuelta.
Seguro que recordaréis que en enero hubo fuertes nevadas en muchos puntos de España. La sierra de Guadarrama fue uno de esos puntos en los que el temporal tuvo un impacto grande. Y la casa de El Espinar se llenó de nieve unos días. Hasta ahí, perfecto. Muy bonito incluso. Pero resulta que cuando la nieve se va, aparecen los impactos del temporal.
Varias tejas en el jardín, trozos del tejado en el suelo y un canalón de agua doblado. Bueno... cosas que pasan, supongo. El peso de la nieve y esas cosas; una cuestión de física. No es este el momento en el que voy a preguntarme si realmente una casa construída hace dos años debería ser capaz de afrontar una nevada, pero lo cierto es que al menos cinco o seis tejas, más un trozo del tejado y un canalón se vieron impactados por estas inclemencias metereológicas.
Bueno, pues nada. Toca actuar. Llamo al seguro de Abanca que nos ofrecieron para abaratar el tipo de interés de la hipoteca de dicha vivienda, y su primera respuesta es que están completamente desbordados por la cantidad de incidencias abiertas fruto del temporal. Soy un tipo razonable y es segunda vivienda. En pleno febrero no es algo que me preocupe demasiado. Toca esperar turno.
Ya a mitad de marzo, cuando han pasado casi dos meses de la declaración del sinisestro, decido volver a llamar y me dicen que irá un perito a ver los desperfectos y poder hacer una estimación de los daños y por tanto, tomar cartas en el asunto. Perfecto. Varios días después viene un perito, lo ve todo y se hace el silencio. Un silencio que dura otros dos meses a pesar de varias llamadas insistiendo, y que es roto por un correo electrónico surrealista a principio de Mayo.
El propietario desesperado, porque había adelantado la vuelta de vacaciones para poder hacerse cargo del asunto, y decide -asesorado por su abogado- enviarle un burofax al constructor, ya que parecen ser defectos de la construcción de la vivienda. No sé en vuestras zonas, pero en la sierra de Madrid no suele nevar e finales de agosto, y no fueron días especialmente ventosos por lo que se ve.
Seguiré informando, porque el caso sigue abierto, pero al menos han cambiado la empresa reparadora y alguien ha tenido a bien llamarme hoy 2 de septiembre para decirme que están con ello y que llamarán a este pobre muchacho para concertar cita y ponerse inmediatamente con las reparaciones... perdonad que me de la risa, pero no me fio de nadie.
A todo esto, y como moraleja... me parece increíble que ninguna compañía, en ningún sector y de ningún tipo pueda tener una atención al cliente tan lamentable. Recuerdo mi amigo Borja que siempre decía que en una compañía de seguros, lo que fideliza, es el siniestro. Pues bien, sirva este post como recomendación a todo el mundo de no contratar bajo ningún concepto los seguros de Abanca.
Que quede claro que estoy contentísimo con la entidad bancaria (Abanca), y que siempre han funcionado fenomenal conmigo en cualquier circunstancia en la que me he visto envuelto en los casi 10 años de relación contractual, pero su apéndice de seguros, o al menos el trato que me han dispensado a mí ha sido sencillamente lamentable.
No hay comentarios:
Publicar un comentario