Llevaba tiempo con la idea de hacer muslitos de pollo al vino. Un día estuve muy cerca de hacerlos, y como no tenía vino, me pareció que un sustitutivo sería hacerlo con cerveza. Pero he de reconocer que están más ricos con vino blanco.
Si quieres un plato que guste a todos los miembros de tu familia, esta es una opción segura. Eso sí, aunque el plato es sencillo, te llevará una horita y algo, por aquello de reducir la salsa... pero si eres un angustias como yo y le das más importancia al sabor, puedes recortar un poco los tiempos del final. Vamos allá con esta receta para tres personas.
INGREDIENTES:
- 9 muslos de pollo (tres por persona si sois más)
- 2 cebollas
- 3 limones
- Patatas para freír
- Vino blanco
- Caldo de verdura
- Sal
PREPARACIÓN:
La noche anterior, dejar en un recipiente los muslitos de pollo con el jugo de tres o cuatro limones y un poco de sal. Tapar el recipiente y dejarlo reposar una noche y pico.
Al día siguiente, en una sartén grande, echar un poco de aceite y poner la mitad de los muslitos de pollo a fuego medio para que se doren un poco. Cuando se doren, echar una cebolla cortada en trozos grandes , bajar un poquito el fuego y dejar que la cebolla se vaya pochando y los sabores entremezclándose. Cuando esté la cebolla pochada, retira a una tartera grande, y repetir con los otros cuatro muslitos de pollo el mismo proceso.
Cuando hayas terminado con la segunda tanda de muslitos y la cebolla, poner la tartera a fuego medio (7/9 en mi caso) y echar un par de vasos de vino blanco. Dejar que el fuego vaya evaporando el alcohol del vino moviéndolo de vez en cuando para que no se doren en exceso los muslitos. Al rato (de 5 a 10 minutos), echar un par de vasos de caldo de verdura. Mantener el fuego fuerte un minuto, y luego bajar a fuego bajo (3/9) durante el rato necesario hasta que quede una salsa consistente.
Preparar el paralelo unas patatas fritas, y servir todo junto.
PD: Prepara un par de barras de pan, porque la salsa es un espectáculo.