30 junio 2022

El Blog del Marketing

Unas veces se gana y otras se aprende...

¡Cuánto tiempo sin pasarme por aquí!

Tengo muchos motivos para escribir hoy, pero lo que me impulsa a hacerlo es la lectura de una leyenda sobre motivación y superación. Os la voy a dejar aquí abajo para que, antes de seguir leyéndome, podáis entender de qué os estoy hablando:


Aguila


El águila real es el ave que posee la mayor longevidad de su especie. Llega a vivir 70 años. 


Pero para llegar a esa edad, a los 40 años de vida tiene que tomar una decisión vital, ya que sus uñas curvas y flexibles pierden su fuerza y no consiguen agarrar a las presas de las que se alimenta; su pico alargado y puntiagudo también se curva apuntando contra el pecho y las alas, envejecidas y pesadas por las gruesas plumas, hacen que volar sea ahora muy, muy difícil.


Entonces el águila tiene solo dos alternativas: morir…. o enfrentar un doloroso proceso de renovación que durará alrededor de 150 días.


Ese proceso de renovación consiste en volar hacia lo alto de una montaña y refugiarse en un nido, próximo a una pared, donde no necesite volar durante algún tiempo. Entonces, apenas encuentra ese lugar, el águila comienza a golpear con su pico la pared, hasta que se lo arranca. Cuando lo hace debe esperar a que nazca un nuevo pico con el cual va a arrancar sus viejas uñas, y tras ello prosigue arrancando su plumaje.


Después de cinco meses, sale victoriosa para su famoso vuelo de renovación, quedándole entonces 30 años más de vida.



Impactante, ¿verdad? Por lo menos a mí, me lo resulta (aunque si os soy sincera me encantan este tipo de leyendas, mitos, historias, fábulas… cualquier texto breve del que extraer alguna enseñanza).

Por un momento pensad en vuestra vida. En todos esos momentos en los que habéis tenido que tomar una decisión difícil, siendo conscientes de que no duele tan sólo tomarla, sino llevarla a cabo. Ya no hablo sobre situaciones imprevisibles en las que te puedes encontrar entre la espada en la pared, en la que ambas opciones son dolorosas y escoges el mal menor. 

Hablo de aquel tipo de momentos que puedes ver llegar, o que puedes predecir con facilidad. La pérdida de alguien querido por una enfermedad (podemos incluso no mentar a la muerte y pensar tan solo en lo mucho que te aleja el alzehimer), el fin de un contrato laboral, las consecuencias de drogarte o emborracharte o simplemente no estudiar y encontrarte con un suspenso.

En todos los casos que os mencioné anteriormente, hubo un conocimiento previo, sabiendo lo que iba a ocurrir, el "fatal" desenlace. Pero igualmente, los seres humanos llegamos al límite por naturaleza, y nos tapamos los ojos justo cuando lo "inevitable" sucede. Podíamos haber tratado el alzehimer con antelación, pero nos convencemos de que "no nos dimos cuenta" con tiempo suficiente (aunque los despistes se sucedan uno tras otro y el dolor ante la posibilidad no nos deje ser honestos con nosotros mismos), también sabemos que deberíamos ir buscando otro empleo porque en cuestión de "x" tiempo estaremos en la calle y viviendo de lo que hayamos conseguido ahorrar, pero procrastinamos hasta que llega el agobio del "no llego a fin de mes". 

También sabemos que las drogas (incluyendo el alcohol), nos pasarán factura en algún momento, ya sea por una enfermedad o un descuido a manos del alcohol... pero es más fácil no pensar en ello y prometernos que será la última vez... y en cuanto al estudio, más de lo mismo, pensamos que lo que "hagamos luego" llegará y lo cierto es que sabemos que no es suficiente... aunque esperamos y deseamos que lo sea.

Se podría decir que en ese caso... el águila no habría llegado a tiempo a un refugio seguro, ha tardado demasiado en tomar la decisión y en primera instancia ha decidido dejarse morir... Pero obviamente, es más fácil pensarlo que llevarlo a cabo, así que acaba en la rama de un árbol, desesperada, cumpliendo con su proceso ya de por sí doloroso, y asustada. Son las malas decisiones, el miedo a lo que sabes que va a llegar debido a ellas y la incapacidad de cambiarlas.

Pero estás en el proceso, y debes centrarte en ello. Seguir adelante con todas las ganas que no le habías puesto hasta ese momento. Esfuerzo, constancia, tesón... es el camino para resurgir de tus cenizas y volver a volar. De nada sirve que te quedes en esa rama pensando que duele demasiado darte golpes en el pico, pensando que ya no vale la pena hacerlo, porque seguramente en mitad del proceso te coma cualquier otro animal porque una ráfaga de viento te tire al suelo.

La diferencia entre el éxito y el fracaso no es cómo has llegado a ese punto, sino la forma que tienes de aprovecharlo y salir adelante.

Nadie dijo que la vida fuese fácil, ni justa. No importa como has llegado a la determinación de que tienes que renovarte porque no quieres morir, simplemente debes darle valor a con qué ganas y con qué fuerza vas a salir adelante; lo demás vendrá solo.





29 junio 2022

El Blog del Marketing

Bullying a un niño vs Bullying a un Whopper

whopper bullying

A veces no somos conscientes de las cosas hasta que otros nos abren los ojos. O hasta que nos afectan en primera persona.

Nunca he sufrido acoso (bullying lo llaman ahora), pero desde luego creo que sé cómo actuaría si viera un caso de bullying cerca de mí. Sin tener la certeza (porque esas cosas solo se saben cuando ocurren), me ha llamado la atención ver el experimento que ha hecho Burger King.

En el mismo, comparan las reacciones de la gente ante un caso de acoso en un restaurante y lo comparan con las reacciones (en forma de protestas) en los casos en los que un camarero le "hace bullying" a un Whopper.

12% vs 95%. Datos que nos deberían hacer pensar y que sin duda hablan sobre la sociedad tan individualista en la que estamos instalados. No te pierdas el vídeo porque no tiene desperdicio.


28 junio 2022

El Blog del Marketing

Campaña DGT 2022 (Amaia y Eduard Fernández)

Amaia DGT


Otro verano más llega la campaña de la DGT para tratar de concienciar o alertar de los riesgos al volante, esta vez con dos protagonistas famosos.

La cantante Amaia y el actor Eduard Fernández protagonizan una campaña de esas que consiguen su objetivo. Llamar la atención por lo agresivas que son sus imágenes. Desgarradoras y realistas.

Si funciona o no cada año, lo desconozco (y tampoco creo que haya una relación directa entre lo violento de las imágenes y el número de accidentes), pero al menos consigue una notoriedad en prensa y blogs




17 junio 2022

El Blog del Marketing

#Creatividad y Arquitectura se dan la mano

Y ya que el último post hablaba de creatividad con las oficinas de algunas grandes marcas, voy a seguir con la racha creativa y comparto hoy con todos vosotros estas piezas que tienen como eje creativo la arquitectura.

¿Chulas, verdad?



 








16 junio 2022

El Blog del Marketing

#Creatividad. ¿Cómo sería la oficina de algunas grandes marcas?

Este es uno de esos tantos post publicados en El blog del Marketing donde el texto no es importante. 

No digo que normalmente lo sea (aunque quizás debería). Pero desde luego en este tipo de entrada, donde la creatividad manda sobre cualquier cosa, siento que independientemente de lo que escriba, el texto no hace sino dilatar el deleite creativo que podéis sentir viendo estas imágenes.

Yo me imagino el briefing con la agencia de cualquiera de las marcas que veréis a continuación. "Queremos abrir una flagship. Una tienda que nos identifique y que nos diferencie de nuestros competidores. Algo por lo que ser recordados".

Y entonces... ¡magia!


vodafone

Subway

Starbucks

Pringles

Paypal

Mc Donalds

Lacoste

Costa coffee

Adidas

15 junio 2022

El Blog del Marketing

#Encuesta ¿Hay que poner tilde en las mayúsculas?

El otro día, hablando con un amigo, terminamos primero comentando sobre la poca "pulcritud" de mucha gente a la hora de escribir en entornos informales, tipo Whatsapp, Skype, Facebook o, en ocasiones, el propio email.

Lo que empezó como una feroz crítica por las abreviaturas tan odiosas y propias de los adolescentes (XD, x, bss y otras muchas que me niego a tan siquiera buscar) y que utiliza mucha más gente de lo que nos pensamos, y terminó con el tema estrella de si era necesario acentuar las palabras cuando éstas son mayúsculas.

Por ejemplo: ¿Águila o Aguila?. 

Estuvimos un buen rato debatiendo sobre ello, pero antes de daros la solución definitiva, me gustaría que me dierais vuestra opinión en este formulario de Google que he creado a continuación (y justo debajo del mismo, os dejo un link con la "solución")


 


Si tienes curiosidad por saber qué dice la Real Academia de la lengua Española al respecto, aquí tienes la respuesta:



14 junio 2022

El Blog del Marketing

¿Estás pensando en darle un giro a tu vida?

Cerveza El Aguila


Me ha encantado el spot de Aguila que da el pistoletazo de salida al verano de 2022. Siempre hablamos en El blog del Marketing sobre la apertura oficial del periodo estival. Y últimamente, las cervezas están quedándose con ese privilegio.

Pero este año, además de la cerveza sin filtrar, Águila ha hecho un spot muy chulo especialmente pensado para aquellos que no se conforman. Para aquellos que estén pensando en darle un giro a su vida.

¿Estás entre ellos?


04 junio 2022

El Blog del Marketing

El esfuerzo no es negociable

esfuerzo


Supongo que las personas forjan su carácter en base a sus experiencias y vivencias. Somos trocitos de nuestra propia historia. Desde que nacemos, cada uno de los momentos que vivimos y que observamos a nuestro alrededor van forjando nuestro carácter; van moldeando ese trozo de barro amorfo hasta convertirlo en lo que somos en nuestra época adulta.

Eso no significa que esa figura en la que nos convertimos, se convierta en "la figura" definitiva. A poco que hayáis tenido infancia, recordaréis que basta un poco de agua sobre cualquier figura de barro para poder moldearla un poco más. Seguramente no puedas hacer una palangana si tienes en tus manos un jarrón, pero hay matices de nuestra personalidad que pueden cambiarse. Matices sobre los que trabajar, para reforzarlos o atenuarlos.

Y justo aquí quería llegar, así que tengo que agradecer a mis dedos veloces, que me hayan traído hasta aquí de una forma casi casual. Quería hablaros del esfuerzo. Del afán de superación que en mi opinión va detrás de cada objetivo. Puede que no tenga siempre que ver esfuerzo y afán de superación, porque puedes esforzarte por responsabilidad, por cumplir un objetivo o simplemente porque es parte de tu carácter, porque te viene de serie.

Pero no vayáis a pensar que soy un ejemplo de esfuerzo y superación. O mejor dicho, no lo soy en todo lo que hago, porque lo cierto es que hay cosas para las que no contemplo otro camino que el del esfuerzo, el sacrificio... Hasta la extenuación. Hasta no tener un gramo de fuerza.

Por poner un ejemplo, me pasa con el deporte. No sé hacer deporte a medio gas. Nunca he podido. Cuando competía en natación llegaba acalambrado porque me dejaba el alma en la piscina. Recuerdo también perfectamente las pretemporadas de baloncesto, en las que cruzaba el umbral de casa de mis padres y me dejaba caer sobre la alfombra empapado en sudor e incapaz de mover un músculo. Cuando andábamos en bici igual, en las caminatas interminables por Picos de Europa y en muchas otras cosas.

Para lo que me gusta, no tengo límites. Aprieto los dientes y no sólo me esfuerzo. Necesito superarme. Sentir que mejoro. Sea cuál sea mi progresión y sea cual fuera el límite al que conseguí llegar mi objetivo era mejorar, y la tenacidad y el esfuerzo el camino para lograrlo. Huelga decir que hay una mezcla entre actitudes y aptitudes, pero asumiendo que las aptitudes más o menos están ahí, la diferencia (salvo en el profesionalismo, aunque diría que también) está en la actitud para afrontar las cosas. Para aprender de los momentos buenos y de los malos. Para mirar siempre hacia delante e intentar mejorar.

Y esto ocurre en todos los aspectos de la vida que podáis imaginaros. Quiero ser mejor amigo, mejor padre, mejor marido, mejor trabajador, mejor hijo… es mi forma de ser, y no sé por qué soy así, ni cuáles fueron las piezas de mis experiencias vividas u observadas que hicieron que el puzzle encajase de esta forma. Imagino que mis padres tuvieron un impacto significativo a la hora de modelar ese trozo de barro. También mis profesores, entrenadores, amigos, novias, compañeros… todo suma.

Pero no todo es tan bonito como parece, y reconozco que no siempre tengo esa actitud, y a veces me dejo llevar por la “pereza” mirando hacia otro lado. ¿Por qué lo hago? Pues porque a veces hay cosas que duelen e igual que soy un especialista en ver siempre el vaso medio lleno, lo soy de escapar de lo que duele. De mirar hacia delante y esquivar el golpe. Como si eso lo hiciera desaparecer. Como si no existiera. Me escondo. Meto la cabeza debajo de la tierra como si fuera un avestruz y no afronto las cosas con las que no me siento cómodo. Aquellas que no me gustan.

Y es curioso, porque hasta hace poco ni siquiera era plenamente consciente de esta actitud, y hoy puedo decir que no me siento orgulloso de ella. Poner las manos en mi cara para taparme los ojos durante unos segundos, no hará que el problema desaparezca. Imagino que es lo malo de ser adulto. Toca afrontar las cosas y no hacer como si no estuvieran. Aparentemente deja de existir a mis ojos… pero salvo que haya algún mago en la sala, lo normal es que esa situación no se volatilice… en algún momento aparecerá y entonces, no será un detalle menor, sino un “merdé” en toda regla.

Dejadme que os ponga un ejemplo (de los muchos que podría poneros). En el trabajo soy como en la vida misma. Todos mis compañeros desde que empecé a trabajar podrán confirmar que en el trabajo soy igual que en mi vida. Soy lo que soy. El mismo. Quizás no sea lo más “formal”, pero opino que ser natural y auténtico es algo bonito, y me comporto en todos los sitios tal y como soy. Al que le guste bien. Y al que no, también.

Pues os estaba diciendo que a lo mejor un día ocurre algo en el trabajo que me roza y me deja una marca en mi espalda. Pero mi capacidad para esquivar las balas hace que enseguida me coloque la camisa, vuelva a erguirme y mire hacia delante con cara de “aquí no ha pasado nada”. Pero seguramente al tiempo ocurra otra cosa que no me guste, o una situación que no es la que me esperaba y de pronto, siento como si un látigo me hubiera golpeado de nuevo. Apenas me ha rozado. Pero escuece y deja marca. Pero no pasa nada, vuelvo a colocarme y a mirar hacia delante.

Y de pronto, un día me doy cuenta de que voy por la mañana al trabajo y me siento un hombre gris, cuando no lo soy (recordad que he dicho unas líneas arriba que soy un tipo optimista, alegre, natural…) Y ese día no lo veo. No sé qué es lo que me hace estar desmotivado. Qué me hace estar triste. Qué me hace pensar en cambiar de trabajo. ¿No lo sé? Lo sé y no lo sé. Porque no resolver esos asuntos en su momento, han dejado unas marcas que sorprendentemente han ido creciendo… y donde había un arañazo, o un latigazo, hay un surco del que es imposible salir.

Así que, mi pequeño aprendizaje de hoy es que está fenomenal esforzarse y tener ganas de ser un 10 en todo, pero si algo lo estás dejando pasar porque duele, entonces no serás un 10. Enterrar las cosas no hace que desaparezcan, porque donde enterraste ese trocito de hueso, termina creciendo un árbol. Un árbol negro que acabará atrapándote con su sombra en los días de sol.

Esfuérzate, y si duele, solo es cuestión de intentarlo un poco más. Mira dentro, y si encuentras algo así recuerda remangarte y agarrar el toro por los cuernos. No hay otro camino.

Por cierto, como "bonus track" os dejo esta canción que siempre ha sido una de mis favoritas. ¿Adivináis de qué habla?