18 de junio de 2020

El Blog del Marketing

Mi locura soñada

locura
Segundo post de esta edición de El retro blogger (aquí tenéis la primera, sobre 10 consejos para mis hijos), y segundo post-ñoño donde los haya.

En esta ocasión, los participantes del reto (con la duda todavía sobre la amplia sombra de Luis Ferri) tenemos que hablar sobre nuestra locura soñada. Y yo me pregunto: ¿y si yo no tengo ninguna locura soñada? Puede que tenga sueños, pero no creo que ninguno de ellos sean sueños locos. O quizás sí, vamos a ver qué escupen mis dedos en este post.

Tengo un recuerdo de hace 13 años, el año que mi padre se jubiló. Los dos íbamos dando un paseo por la playa de Comillas, hablando de qué haría ahora que no tenía que trabajar. Para mucha gente, rellenar el hueco que deja la actividad laboral es una situación difícil, especialmente si no tienes ninguna afición ni pasión aparte de tus amigos o tu familia.

Pues bien, esa mañana del mes de Julio, le dije a mi padre:

"Qué envidia papá; ojalá pudiera jubilarme yo ahora. Lo haría mañana mismo. Sin pensar".

Mi padre se empezó a reír diciéndome que estaba loco, que solo tenía 33 años, y que todavía estaba empezando. Y seguramente tuviera razón. Estaba empezando, mi carrera profesional. Estaba en una fase muy preliminar y desde luego en ese momento (y ahora) todavía me quedaban muchos años para trabajar, muchas cosas por aprender y experiencias para ser vividas.

Pero yo no estaba loco. Sería feliz dedicándole el 100% de mi tiempo a mis hobbies. A los existentes y a los nuevos que tendría que buscar. Al deporte, a leer, a estar en casa tranquilo con los niños, a viajar con mi mujer y con amigos. A pasar temporadas aquí y allí sin tener nada que hacer o por qué preocuparme.

Ya de pequeño soñaba con poder vivir del deporte, pero lo cierto es que aunque he hecho mucho deporte y más o menos todos se me dan bien (al menos correctamente) no he llegado a destacar en ninguno como para poder plantearme vivir del deporte y así tener un retiro temprano que me permitiera concentrar mis energías en disfrutar de la "fortuna" amasada gracias a mis años en la élite.

Muchos pensarán que si tienes un sueño has de perseguirlo. Irte de la ciudad, vivir en la playa y dedicarte a vivir como un rico, o a invertir el dinero que tengas (o el que te hayan dejado) en diferentes tecnologías led para instalar en tu piscina tipo "infinity pool" o paranoias por el estilo. Pero yo tengo la suerte o la desgracia de saber distinguir los sueños de la realidad, y trabajo intensamente para poder llevar una vida mejor y -supongo- que para realizarme como persona.

Lo que tengo claro es que cualquiera que sea tu elección o el camino que hayas seguido, has de concentrarte en él. Soñar despierto es algo muy artístico y propio de mentes privilegiadas, pero creo que las personas normales como yo sabemos hacer bien alguna cosa que otra. Entre ellas, ser feliz con lo que tenemos. Disfrutar de la vida que tenemos, y no ansiar constantemente la que podríamos haber tenido, o la que tienen otros.

Vive la vida. La que tienes. Disfruta de tu trabajo, de tu familia, de tus amigos, de tus aficiones. En resumen, concéntrate y preocúpate por ser feliz y hacer feliz a los que te rodean. Y no te vuelvas loco. Vive y deja vivir.


2 comentarios:

Yarelatremenda dijo...

Muy bueno

Pedro Molleda dijo...

Gracias! Me alegro que te haya gustado. Tu tienes alguna locura soñada?

Saludos