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6 de mayo de 2010

5 cosas que aprendí (mini-manual de supervivencia)

Esta semana en el post de temática obligatoria en El reto blogger toca hablar de un tema algo pastel y que trataré de abordar de la mejor manera posible:

5 cosas que aprendí en la vida (y que me gustaría transmitir a mis hijos)

En realidad podría estar ligada a las cosas importantes de nuestra vida y/o cómo nos vemos en 20 años, porque se supone que las cosas que más valoras son las que más te aportan o de las que más puedes aprender.

Sin embargo (y quizás fruto de que hoy he tenido un día algo perro en el trabajo) me vienen a la cabeza algunos "topics" que tienen relación con el ámbito personal-laboral. Voy a intentar calmar la velocidad de mis dedos para intentar estar más frío de lo que aparentemente estoy ahora para centrarme en las 5 cosas que he aprendido en estos 36 años de vida (o 18 si empezamos a contar la edad "adulta")


Se positivo

Por varias razones. Entre ellas, por qué de nada te sirve ser un negativo, un aguafiestas o un pesimista (añadiría de mierda, pero es evidente que no debo hacerlo). Es cierto que va en el carácter y en la forma de ser de las personas, pero la forma de afrontar la vida es muy distinta si la planteas desde el optimismo o todo lo contrario. 

Realmente todo lo que nos sucede en la vida (y digo todo) tiene una lectura positiva. Incluso las cosas más crueles e incomprensibles que nos ocurren y que escapan completamente de nuestro control tienen un punto de vista desde el poder sacar una lectura positiva y que te aporte algo. No digo que sean cosas buenas, si no que podemos ver brotes verdes hasta en las cosas aparentemente más desagradables (y no hablo de ZP y su optimismo insensato)


Vive feliz 

...y transmite esa felicidad a los demás. Harás tu vida más sencilla y los demás se encontrarán a gusto a tu lado (y viceversa). Está muy relacionada con el punto anterior, pero tiene una entidad más "macro". Se refiere a ser feliz con las cosas que tenemos y disfrutar de las mismas. Se trata de vivir a tope y no dejar nada en la reserva, porque nunca sabes lo que hay detrás de esta o aquella esquina. Varios golpes en la vida me han enseñado a vivir el presente y disfrutar el momento (sin hacer el loco, pero tampoco dejando lo mejor para "después")

Recuerdo una vez que una amiga estaba buscando casa y en una conversación soltó aquello de "no veas las casas que tiene la gente... unos chalets que alucinas... qué bien viven". Y yo le contesté que por supuesto las casas que estaba viendo eran de gente que vivía bien, pero que no podía quejarse... ni centrar su atención en aquel 5% que está por encima de la media. Recuerdo que le contesté algo como: "Acércate a este o aquel barrio a ver si te parece que la gente vive tan bien"

Somos unos privilegiados (si tu estás leyendo este post, te encuentras entre el 10% de la población que tiene ordenador con acceso a Internet) y no darnos cuenta de ello o quejarnos por "mierdecillas" no merece la pena.



El deporte es vida

Escribí hace poco un post sobre los valores del deporte como pilar de formación y me reafirmo en todos los puntos que comenté en su momento. Si bien también reconozco que el deporte (como todo) en exceso no es bueno. Ya lo decía mi madre y bien que he podido comprobarlo a lo largo de mi vida con tendinitis por medio cuerpo, roturas de ligamentos, tendones, etc. También es cierto que puede que esté "mal hecho de fábrica", pero sinceramente me da igual.

Necesito el deporte porque disfruto compitiendo y dejando mi mente en blanco durante las 2 horas de turno. Además te ayuda a trabajar en equipo, a valorar a tu compañero, has de sacrificarte y no rendirte jamás (valores importantes en el mundo laboral y en la propia vida), siempre puedes seguir mejorando ya que solo depende de ti mismo... y creo que te enseña a conocerte mejor. A conocer tus límites y a tratar de superarlos.


Honestidad y franqueza

Muchas veces bromeo con mi propia forma de ser y digo aquello que los que me conocéis habréis oído más de una vez: "Es que soy cántabro", y con esto trato de decir que soy lo que ves. Ni más ni menos. No busques interpretaciones en mis palabras porque no las hay. Necesito decir lo que siento (y si conviene no decirlo... prefiero callarme).

Cuando llegué a Madrid no entendía esa coletilla de: "venga, te llamo el fin de semana y nos tomamos una caña". Yo esperaba la llamada que no llegaba. Y digo yo...¿por qué lo dices si no pretendes hacerlo? Mejor calla, ¿no?. 

Aunque alguien podría tacharlo de "sincericidio", yo prefiero eso a tener que andar mintiendo, ocultando cartas y/o estrategias ... o cosas mucho peores. Es bueno ser honesto y sincero en vez de un listo y un ladrón. Me parece muy bien que te estés forrando con esas "malas artes", pero a mi déjame en paz con lo mío que como he contado antes... soy feliz así (lo que no significa que sea gilipollas y no me esté dando cuenta de lo que estás haciendo)


Tu familia y amigos son claves

No quiero aburrir otra vez con esto, pero si algo hay que cuidar son a tus amigos y a tu familia. Supuestamente la familia ha de cuidarse por definición... aunque conozco gente que no hace ningún esfuerzo por ser cariñoso con los tuyos y devolver lo que te han dado desinteresadamente durante muchos años. Y no hablo de devolver lo que te dan. Hablo de que debería salir de nosotros mismos.

Con los amigos es algo parecido. Son parte de ti y juntos escriben tus propias vivencias y experiencias, así que si no quieres quedarte a un lado y escribir un monólogo aburrido y simplón... ponte las pilas y disfruta de ellos!


No se si mis hijos leerán este post dentro de 15 o 20 años... pero lo más posible es que piensen que su padre está pirado y que además es un friki (lo cual puede que sea cierto)

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