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15 de febrero de 2010

Decathlon y un ejemplo Juan Palomo, yo me lo guiso...

 Mañana me voy a Finalndia 3 días a un par de reuniones y ayer me di cuenta que soy demasiado cántabro. Que vengo a trabajar con un polo de manga corta, mis naúticos y mi prenda más abrigosa, un Barbour.

Definitivamente así no me atrevo a plantarme a -15º así que hoy he decidido que mi amiga Rosa me asesore sobre el material adecuado, y me he acercado al Decathlon de San Sebastián de los Reyes (en el norte de Madrid).

Me he comprado un plumas, unos guantes, unas botas tipo "urbano" (es decir, de las que puedes llevar cualquier día normal de invierno al trabajo) y unos calcetines gordos para nieve, y todo a un precio realmente competitivo, sobre todo cuando se trata de prendas de calidad.

Pero eso ya lo sabía, porque compro bastante en Decathlon. Lo que me sorprendió es que ahora hay varias cajas en la que el comprador pasa su compra por el escaner de infra-rojos, la registradora va sumando importes y al término del proceso tu mismo pasas la tarjeta de crédito y finalizas la compra.



Dependiendo del tipo de prendas que hayas comprado, puedes necesitar o no la ayuda de alguna persona para que te quite los imanes anti-robo que puedan llevar. Pero si tu compra no lleva dichos mecanismos de seguridad, terminas la compra, pagas y te vas.

Es el máximo exponente de el "do-it-yourself" que practican los supermercados, o las gasolineras... dónde los usuarios servimos nuestros propios productos, sólo que dan un paso más y ahora es el propio consumidor quién cierra el proceso de compra.

Hay gente a la que no le molesta, pero si quitando estos costes del proceso, la compra se abarata, puedo hacerlo yo mismo sin ningún problema. Bien por Decathlon. Me gusta la innovación, y se demuestra que no está reñido con los buenos precios

¿Cómo lo ves?
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