Llevo semanas con el mismo scroll de LinkedIn. Y si a vosotros os pasa algo parecido, sabéis de lo que hablo: Claude esto, Claude lo otro, Claude me ha cambiado la vida, Claude ha triplicado mi productividad. Podría ser hype, podría ser exagerado, y una parte de mí siempre desconfía un poco de ese tipo de fiebre colectiva en redes.
Pero luego miro lo que realmente está pasando en los equipos de marketing —y lo que he podido ver con mis propios ojos en los últimos meses— y me resulta difícil no darles algo de razón.
La IA ya ha reorganizado cómo trabajan los equipos
Antes de entrar en Claude en particular, quiero hablar de algo más amplio. La inteligencia artificial ya ha cambiado la forma en que trabajan los equipos de marketing, y cuando digo "ya", me refiero a que ese cambio lleva tiempo consolidándose. Lo que ha pasado es que ahora hay herramientas que lo hacen mucho más evidente.
Lo que veo, y lo que confirman bastantes personas con las que hablo en el sector, es que ha habido una reestructuración silenciosa de las rutinas de trabajo. Los briefs, los primeros borradores de contenido, los informes de rendimiento de campañas, la generación de ideas para creatividades... todo eso que antes consumía horas de trabajo de personas muy capaces, ahora se puede atacar de forma muy diferente.
No estoy diciendo que la IA sustituya a nadie. Lo que estoy diciendo —y creo que esto es más interesante— es que los equipos que han integrado bien estas herramientas están entregando más, en menos tiempo, y con más espacio para hacer el trabajo que realmente requiere pensamiento estratégico. El trabajo con criterio, vaya.
Y entonces llegó Claude
ChatGPT fue el primer gran impacto de masas. Pero en los últimos meses, Claude ha ganado una posición muy relevante entre profesionales de marketing y comunicación, y no es casualidad.
Parte de ello tiene que ver con cómo escribe. Claude produce textos que se sienten más naturales, menos robóticos, con un razonamiento interno más coherente. Para equipos de marketing que necesitan generar contenido en volumen —y que a la vez cuidan mucho el tono de marca— esa diferencia importa, y bastante.
Pero lo que creo que lo diferencia más es el enfoque en proyectos de trabajo real. No es solo un chatbot para hacer preguntas sueltas: puedes darle contexto extenso, documentos, instrucciones detalladas, y construir flujos de trabajo que se repiten de forma consistente. Eso es lo que hace que tenga sentido en un entorno profesional, y no solo como asistente para tareas puntuales.
El salto de productividad del que todo el mundo habla en LinkedIn no viene de preguntarle cosas. Viene de integrarlo como una capa de trabajo real dentro del equipo.
Lo que he podido ver en una agencia que lo ha implementado de verdad
Aquí quiero ser honesto: hay mucha gente que habla de estas herramientas de oídas. Yo prefiero contar lo que he podido observar.
Hace poco pude ver de cerca cómo Semseo Agency, una agencia de marketing digital barcelonesa con trabajo tanto en España como en mercados internacionales, ha implementado Claude para todo su equipo. Y cuando digo "para todo el equipo", no hablo de que alguien lo usa de vez en cuando para redactar algo. Hablo de una integración real en procesos: gestión de proyectos, habilidades de equipo entrenadas en la herramienta, conectores con otras plataformas. Un despliegue con criterio, no un experimento.
La sensación que transmiten es de las que te hacen pensar. Lo describen como un cambio en la forma en que el equipo organiza y ejecuta el trabajo diario. Que hay entregas que antes tardaban horas y ahora se resuelven en minutos. Que la calidad ha subido. Que el equipo tiene más espacio para pensar en estrategia porque el trabajo más mecánico —aunque siga siendo trabajo— ha encontrado un camino mejor.
No sé si eso os suena a exageración. A mí, habiendo visto algo de cómo lo han implementado, me suena a verdad.
Esto no ha hecho más que empezar
Hay una frase que escucho mucho últimamente y que cada vez me convence más: lo que vemos ahora de la IA aplicada al trabajo es la versión más primitiva de lo que vendrá.
Los equipos de marketing que están aprendiendo a trabajar con estas herramientas ahora, construyendo flujos de trabajo reales, integrándolas en sus procesos con cabeza, no están solo ganando productividad hoy. Están construyendo una ventaja que dentro de dos o tres años será muy difícil de replicar para quien llegue tarde.
Y los que esperen a que la cosa esté del todo madura antes de dar el salto, probablemente se encuentren con que el salto lo han dado ya los demás.
No sé si Claude seguirá siendo la herramienta dominante o si aparecerá algo que lo supere. Lo que sí creo es que la tendencia de fondo no tiene marcha atrás. La pregunta para cualquier equipo de marketing ya no es si incorporar la IA a su forma de trabajar. Es si quieren ser de los primeros o de los últimos.
Yo, personalmente, tengo bastante clara la respuesta.
No hay comentarios:
Publicar un comentario