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20 de junio de 2014

Consecuencias de tener cuarenta años


Tienes 40. Te sientes jóven, pero empiezas a verle las orejas al lobo (eso en el hipotético de que sigas viendo bien).

Nuestros abuelos se liaban con jovencitas de 20 años y ánimo insaciable. 
Nuestros padres se compraban un deportivo rojo para cruzar el país en busca de sol y rock&roll
Nosotros nos ponemos las zapatillas de deporte y nos vamos a correr por las calles

Varias cosas parecen evidentes: La primera que tenemos aún mucho que aprender de nuestros mayores. La segunda -y más evidente- que el paso del tiempo es inexorable y nos llega a todos, independientemente de la forma que unos u otros tengamos para aceptarlo.

A mi me gusta cumplir años. Acabo de hacer 40 hace 3 meses y me siento igual que cuando tenía 30 (si exceptuamos mi calvicie, mis kg de más, mis achaques físicos con mil lesiones y alguna otra historia). Y sí, a mi también me ha dado por correr, pero estoy sano. Como un roble (de momento). Y esto incluye también a mi vista, que es una de las primeras cosas donde notamos el paso de los años.

Si por lo que sea eres de los que empieza a notar que te cuesta fijar la mirada de cerca no te preocupes. Está diagnosticado y es bastante común. La presbicia o vista cansada tiene solución. Y aquí, en las soluciones, somos más avanzados que lo fueron nuestros abuelos. Ellos tenían unas gafas para ver de lejos y otras para ver de cerca. Nosotros usamos lentes progresivas.

Así que aprovecha las ofertas de Varilux (si vas antes del 15 de Julio te llevas otras de regalo), que son los expertos y pioneros en progresivas, y evitarás tener que andar bajándote las gafas a "media nariz" para poder leer este post en este magnífico blog de marketing



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