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26 de octubre de 2014

De mayor quiero ser consejero externo

Si, uno de esos señores que tienen muy buenos contactos y que a veces pueden dar su opinión a “los que mandan” en empresas grandes. También les llaman asesores, aunque pocos son lo suficientemente profesionales como para asesorar de verdad. Para mojarse con sus opiniones y ser incendiarios si la situación así lo mereciese.

Y entonces, ¿por qué los consejeros no dan consejos? ¿por qué los asesores no asesoran? Seguramente por el mismo motivo que los políticos trincan a manos llenas y nunca pasa nada. Nadie denuncia al ver como su vecino se está forrando a costa del dinero de los contribuyentes, accionistas, proveedores ávidos de llenar de dinero sus bolsillos, etc.

En el fondo es un problema de cultura. En España vivimos desde siempre en la cultura del pelotazo, y hace décadas que se ha perdido la vergüenza. Aquí se roban 1.200 millones de Euros (presuntamente) en el escándalo de los EREs de Andalucía y no pasa nada. Aparecen señores que se van de putas con el dinero de los accionistas de Bankia y tampoco pasa nada. O se construyen aeropuertos, kilómetros de AVE a lo largo y ancho de nuestra piel de toro… y  nunca pasa nada.

Sin embargo, en EE.UU o en Inglaterra los políticos (con más sentido democrático y con más dignidad que los nuestros), dimiten ante una multa por exceso de velocidad o por haber sido pillados conduciendo sobrepasando los límites de alcohol permitidos por la ley. Y yo –que debo tener el colmillo retorcido- me imagino a los políticos españoles descojonados de la risa sentados en un cómodo y caro sofá, con un puro en una mano y la otra entretenida en acariciar a su gato. Igual que “el malo” de esos dibujos animados que seguramente recuerdes, el Inspector Gadget.



Volviendo al asunto de mi próximo trabajo –el de consejero de una multinacional- advierto a aquellos que quieran que yo, una persona normal e íntegra, con valores del siglo pasado basados en la honestidad, honorabilidad y el valor de las cosas bien hechas, forme parte de dicha multinacional con título de consejero, que a cambio de esa jugosa retribución que amablemente recibiré por tener un par de reuniones al año, daré mi opinión franca y sincera sobre lo que vea a mi alrededor. Os guste o no. 

Si todos pusiéramos de nuestra parte para hacer lo correcto la cosa podría cambiar. Sin embargo, si preferimos trincar la pasta y mirara para otro lado tan solo concentrado en la siguiente asignación, entonces será imposible cambiar el status quo de una clase política y empresarial corrupta y amoral donde sus máximos dirigentes olvidan que no está bien morderle a la mano que te da de comer.