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8 de mayo de 2013

El caso Mourinho y Casillas desde el punto de vista de la empresa

Lo que está ocurriendo en el Real Madrid entre Jose Mourinho e Iker Casillas (con la nula intervención ni siquiera por omisiones de su presidente Florentino Pérez) es para mi un caso de libro de cómo no se debe gestionar una situación de crisis o confrontación entre dos empleados de distinto rango -situación que ocurre con más frecuencia de la que nos imaginamos- en una empresa.

Mi opinión es que la persona de mayor rango en la gestión diaria del negocio (en este caso Mourinho) quiere marcharse de la empresa (Real Madrid), pero su situación contractual, con un contrato de permanencia que en teoría le ata al club durante dos años más, no se lo permite. ¿O sí? Realmente tendríamos que asumir la existencia de un elemento distorsionador en un club de fútbol como son los contratos, que realmente no sirven para nada, ya que cualquiera que se ponga un poco cabezón, puede incumplirlos en cualquier momento. Y es porque dichos contratos pretenden retener, y eso no tiene lógica ninguna.

De algún modo en las empresas también se rompen contratos con permanencia firmada entre ambas partes (trabajador y empresa), en forma de "contratos indefinidos" (curiosa paradoja), que son rotos por cualquiera de las dos partes intervinientes en el mismo. O bien la empresa decide prescindir de los servicios del trabajador, o bien el trabajador decide buscarse la vida fuera de la empresa (que para eso estamos en una situación de libre mercado también en "lo laboral").

Pero volviendo al caso que nos ocupa del enfrentamiento (provocado, en mi opinión) entre Mourinho y Casillas, creo que el técnico portugués -que no da una puntada sin hilo- ha ido sembrando el terreno para asegurarse que cambia de aires a final de temporada y da con sus huesos en la Premier League (concretamente, y según todas las apuestas y rumores, en el Chelsea londinense). Su víctima elegida ha sido el favorito de la afición. El estandarte del equipo. El capitán. Iker Casillas.

Hay que reconocer que el portugués tiene huevos eligiendo sus víctimas, pero lo que ha conseguido es que la afición y los jugadores se dividan entre dos corrientes. Los que defienden que Casillas ha de ser titular (lo cual tiene sentido, pero no desde el punto de vista del deporte, donde todos son iguales y nadie es imprescindible -y menos titular indiscutible- al menos sobre el papel) y los que defienden a Mourinho, que cada vez son menos porque la estrategia del entrenador del Real Madrid ha quedado al descubierto a medida que la temporada iba avanzando y resultaba evidente que el club blanco se quedaba sin Liga y sin Champions League.

La teoría de Mourinho siempre ha sido la misma. Cuando quería defender a sus jugadores, hacía de bufón y creaba de la nada polémicas gratuítas contra la prensa, contra los árbitros, e incluso contra los estamentos de su propio club al que acusaba de dejarle solo delante del peligro (recordad el caso de Valdano, que terminó con el argentino fuera de la disciplina blanca)


El niño mimado de Florentino Pérez se la ha jugado. Se ha gastado la paga que le daba papá para chuquerías en droga dura, y ahora se ha convertido en un drogadicto de primer orden. En un yonki que quiere más y más poder. Un ninfómano que quiere cuerpos frescos y vírgenes para sus juegos sexuales. Y una vez lo tiene todo, se siente como un niño con un cuarto lleno de juguetes, pero sin saber a cuál jugar. Mourinho necesita volver a sentirse un Dios, y para eso tiene que cambiar de aires....y por eso volverá al Chelsea.

Me parece vergonzosa la forma en la que ha forzado su salida que, ahora, se ve como la única forma de devolver "la paz social" al club. Porque ocurre que si te manifiestas en su contra, no vas ni convocado a un partido (el caso Pepe), o dicen públicamente de ti que "estás rabioso porque has sido atropellado por un chaval de 19 años, en referencia a la titularidad de Varanne en decrimento de Pepe. Actitudes como esa demuestran la poca profesionalidad y el poco estilo de Mourinho, un entrenador que demuestra en su día a día que su forma de afrontar el fútbol, la lleva al resto de facetas de su vida.

Lo importante es el resultado. Las formas dan igual... como también da igual a quién te lleves por delante por el camino, porque tu dosis de ombliguismo es tal que no eres capaz de verte los genitales.

Pero todo este follón ha sido permitido por el que manda (o debería hacerlo) en el club. Florentino Pérez está pasando desapercibido cuando no debería hacerlo. Es otro títere en manos del portugués, pero sabe que da igual, porque todo pasa, excepto la institución -el Real Madrid- que permanecerá y estará por encima de Casillas y Mourinhos, y cuando llegue el principio de temporada, volverá a desempolvar la chequera para -con otra maniobra de distracción- volver a generar ilusión y empatía en la "masa social", que más que nunca es más "masa" que "social"