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21 de mayo de 2015

Los giveaways. Un clásico de todas las ferias

No soy un fan de las ferias y eventos que se organizan para empresas o para consumidor final (aquello que los que son más modernos llamarían "business to business" o "business to consumer"), pero reconozco que por ocio o por trabajo he estado en unas cuantas y me sorprende bastante la actitud de las personas que por un motivo u otro están en dichas ferias.

Recuerdo que la primera gran feria (o una de las primeras) a la que acudí fue Fitur, la feria del turismo que -mira tu por dónde- ahora es la feria más importante de "mi" sector en España. Corría el año 1999 o 2000 y mi amigo Jorge (con negocios familiares en hotelería) me consiguió un pase para pasar una tarde en IFEMA. Allá que fuimos los dos. Supuestamente a hacer negocios el y a acompañarle yo... pero algo no terminaba de cuadrar.

Y así fue. Desde las 2 de la tarde que aparecimos por los pabellones de Ifema poco negocio y mucho ocio y diversión. Como Jorge no tiene pelos en la lengua hablaba con cualquiera que se situara a 5 metros a la redonda, para mi absoluto asombro que -como buen cántabro- me cuesta entablar conversación con quién no conozco de nada ni nada me va a aportar.

El caso es que pasamos la tarde comiendo de aquí para allá. Cerveza tras cerveza la cosa se fue "complicando" e incluso recuerdo que al salir (era ya de noche) Jorge quería continuar la fiesta por los locales de Madrid, cosa a la que me negué ya que al día siguiente tenía algo importante en el trabajo.

Pero no es de esto de lo que quiero hablar. Sino de la actitud de la gente en estas ferias...arrasando con todos los regalitos que las azafatas colocan con toda su dedicación en los diferentes stands y mostradores. Sin piedad veías a la gente abalanzarse sobre las asustadas muchachas que tiraban los regalos como quién le tira un filete a un perro muerto de hambre.


Otra vez me pasó algo parecido. Mi amigo Pedro (en ese momento trabajando para Aymerich, una empresa que gestionaba campos de golf) y ante mi creciente afición por dicho deporte después de mi rotura del tendón de aquiles, me invitó a acompañarle una tarde a una feria para amantes del golf. Allí estuve con el. Acompañándole en su stand y también dando una vuelta por allí. Y ningún cambio en la actitud de la gente.

Recuerdo unas señoras mayores que se abalanzaron sobre una pecera grande llenas de "tees" de golf y después de coger a manos llenas se me quedaron mirando para preguntarme: ¿chico, tu sabes qué es esto?. Yo solo pude sonreir y decir que no tenía ni idea pero que a lo mejor se podían usar para pinchar aceitunas

Nada cambia de feria en feria, ni tampoco dentro de la propia oficina (soy un ejemplo, ya que si veo que mis compis del departamento de trade marketing tienen algun regalo de empresa nuevo, siempre me acerco en actitud de mendicidad a ver si pillo algo)

Supongo que los humanos somos así (o al menos los humanos españoles)

3 comentarios :

Nathalie dijo...

Cómo no iba yo a comentar este post!!! Sí, lo confieso, yo también soy adicta a los giveaways...
Todo empezó de pequeña con el típico "me lo pido" pero en el catálogo para regalos de empresa de mis padres en lugar de hacer cruces en el de juguetes como el resto de los niños. Por ello, cada día me alegro más de ser amiga de las de Trade Marketing :)

Pedro Molleda dijo...

comentaristas de lujo en El blog del Marketing!!!

esto se anima!! (gracias x el comment)

lo confieso...yo también soy bastante fan de los regalos aunque luego no sepa muy bien qué hacer con ellos

bss

Raúl Manzano dijo...

Aquí puedo escribir un libro :-). Somos, Fitur, Javaexpo, Movilforum, Moves y un sinfín más que he estado a pie de cañón.

La gente se vuelve literalmente loca por algo de merchandising. He visto gente haciendo cola durante 1 hora y media por una bolsa de tela, gente que pasa varias veces por tu stand para llevarse el regalo varias veces. El truco de dame otro que es para un compañero que no ha podido venir...

Aunque una de las cosas mas grandes que he visto ha sido una señora de 70 años, en un simo, cuando era para profesionales en un día de entrada solo de profesionales, con un carrito de compra echando todo lo que podía arramblar.

Somos como carpas del retiro cuando les echan un trozo de pan, nos agolpamos encima de los regalitos y cuando desaparecen, la gente se disipa, aunque siempre hay alguno que se ha quedado sin nada y te pregunta ¿vais a traer más?

Así somos y no lo podemos evitar