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18 de enero de 2012

El valiente capitán del Costa Concordia

Ya no hay valores. Ya no hay principios... pero sobre todo, ¡ya no hay valientes!

Que se lo pregunten a los más de 3.000 pasajeros que hace unos días viajaban plácidamente en el trasatlántico Costa Concordia en un crucero por el fiero y peligroso Mar Mediterráneo y que, a su paso por las costas italianas, en un alarde precisamente de tradiciones marineras (acercarse más de lo normal a la costa para, tocando la bocina, homenajear a un ex capitán de dicha compañía que por allí vivía), chocó contra una gran roca y terminó naufragando horas después.

La anécdota en sí tiene ciertos tintes irónicos ya que, al parecer, nuestro valiente capitán llamó con anterioridad a un antiguo colega que vivía en la zona para avisarle que harían una "pasada rasante" cerca de la localidad donde residía dicho compañero para, de esa forma, rendirme un homenaje bastante típico entre los marineros (si bien me pregunto si también entre aquellos que llevan 3000 vidas bajo su mando).

Lo gracioso del asunto es que el supuesto homenajeado, le dijo que no estaba en tal localidad, pero el capitán (al que se le había metido en la cabeza dicho homenaje) dijo que daba igual, que al menos saludaban a su tierra. Y la verdad que lo hizo. Tanto que terminó hundiéndose en ella, y con todo su pasaje expuesto a un naufragio de película (muchos pasajeros relataron posteriormente que dicha experiencia fue como vivir lo visto en la película Titanic)

Ahora bien, lo realmente lamentable del asunto ha sido la actuación del valiente capitán, que fue de los primeros en abandonar la embarcación, si bien la misma tradición marinera que le hizo acercarse el barco para -accidentalmente- hundirlo y las leyes del mar, obligan a que sea exactamente al revés. El capitán de cualquier navío accidentado ha de ser el último en abandonar la embarcación. ¿Recordáis aquello de mujeres y niños primero"? Al valiente capitán le va a sonar mucho la historia, pues se enfrenta a una pena de hasta 10 años de cárcel por homicidio (recordemos que ha habido al menos 5 muertos y varios desaparecidos)

De todos modos, no tienen desperdicio las conversaciones que mantuvo el capitán con la guardia costera minutos después del principio de la catástrofe, donde el valiente capitán primero confesó que había abandonado el barco, para después reconocer que estaba coordinando las labores del naufragio, para, poco después, en el juicio, terminar modificando su versión de los hechos y decir que mientras coordinaba el rescate y la evacuación, se resbaló con la mala suerte de caer en un bote salvavidas que acabó misteriosamente en el mar. Eso sí, en un ataque de hombría -y seguramente enfrascado en su propia declaración- declaró que estuvo coordinándolo todo subido a una roca en medio del mar!!!! 

Sin comentarios. Evidentemente la guardia costera no le creyó, le metió en la cárcel de la que ha salido hoy en libertad condicional... pero es que lo mejor de todo ha sido que ahora el juez que analiza el caso, ha decidido hacerle unas muestras de toxicología. ¿En qué se basará este magistrado para tan extraña decisión?. Yo creo que no estamos ante un borracho o un drogadicto (que puede que también), sino ante un mierdecilla que mientras veía que 3000 personas se buscaban la vida, tomó las de Villadiego cuando vio que aquello  tenía mala pinta, abandonando a esa gente a su suerte mientras ponía su vida a buen recaudo (si bien es posible que dicho recaudo sea entre rejas una buena temporada)

Lo dicho,... ¡¡cómo está el mundo!!