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2 de marzo de 2011

¿Hacia dónde vamos? Dímelo tu, que a mi me da la risa

Esta semana toca escribir en el Reto Blogger sobre una temática un tanto abierta a las distintas interpretaciones que los concursantes del reto queramos. Es lo bueno de las temáticas comunes... ver como 12 o 13 indivíduos enfocan una temática de las formas más variopintas que se puedan imaginar.

Y yo no voy a ser distinto, así que lejos de ser tremendistas (como seguro que esta semana habrá más de uno), yo voy a tratar la temática de ¿hacia dónde vamos? con el lógico sesgo que me da la reciente decisión de Rubalcaba (a la sazón Ministro de Interior de España) de modificar la velocidad máxima por la que se puede conducir por la red de carreteras española de 120 a 110 km/h, bajo los supuestos beneficios de:

- Ahorro de combustible en un momento de crisis
- Beneficio para el medio ambiente
- Reducción de los accidentes y por tanto de los muertos en accidente de circulación.

No voy a comentar (como han hecho recientemente otros) únicamente sobre la famosa y reciente medida de los 110 km/h en autopista, sino que me gustaría poner sobre la mesa una reflexión que un buen amigo ha venido argumentando desde hace ya unos cuantos años, y que no es otro que la falta de libertades en ámbitos estrictamente privados.

Voy a intentar ponerme en sus zapatos -adelanto que es imposible,  pero confío que sea el mismo quién enriquezca mi punto de vista en los comentarios de esta entrada- y empezaré por uno de sus argumentos principales sobre los que construye esta privación de libertad que desde hace unos años estamos sufriendo las personas.

¿Por qué he de ponerme el cinturón? A priori la respuesta es sencilla. Porque de esa forma, en caso de accidente, no te pasará nada. Vale... pero, ¿quién eres tu para decidir por mi o por mi seguridad?

Realmente a priori suena raro. Recuerdo que en el pasado siempre le tachaba de talibán (es vehemente al hablar, pero a la vez madura lo que dice más de lo que parece), y ahora no me parece que fuera tan descabellado su argumento, porque si se trata de buscar la seguridad del indivíduo (y no de quedar bien con los números de seguridad vial o el gasto público de los hospitales), también se deberían prohibir otras miles de actividades como el alpinismo, la ingesta de hamburguesas o de ostras (por poner extremos), la energía nuclear, o cualquier actividad relacionada con las armas de fuego -como la caza a la que tan aficionados son entre muchos otros, los políticos-.

Pero nada de eso ocurre, y sin embargo la justicia decide quitarle la custodia a unos padres porque su hijo es obeso. Quizás deberían quitársela también si es un drogadicto o un mal estudiante, porque puestos a controlar y a cuidar por los demás...


La verdad es que están haciendo de nosotros una sociedad de gilipollas que además, somos tratados como tal sin que nadie levante la voz. Hace poco Esteban lo comentó en un buen post sobre la educación que hemos recibido y la influencia que está teniendo y tendrá en la sociedad, la economía y el conformismo de las generaciones venideras.

No vayamos a hacer repetir a nuestros hijos, porque podemos crearles un ¿trauma?, así que es mejor que sigan hacia delante mientras su mochila de conocimiento está vacía de contenido y su cabeza ausente de todo sentimiento de sacrificio y responsabilidad de tus propios actos.

Siempre he opinado que salvo la gente con limitaciones mentales, cualquiera de nosotros podría realizar cualquier carrera universitaria y, por tanto, trabajar de cualquier cosa. Es cuestión de esfuerzo y sacrificio. Pero este tipo de valores no están de moda, y nos preocupamos de que nuestros hijos no nos monten incómodos numeritos en casa en vez de tratar de educarles para algo en la vida.


Y por desgracia, este tipo de cosas están de moda, igual que lo está acotar cada vez más las libertades de los indivíduos. Por cierto, no seáis muy críticos con el post, porque me apuntaré a la moda de los gobiernos del S.XXI y puedo borrar vuestros comentarios si no me gustan o no me parecen buenos para mi salud mental.

Bonus track: ¿Quiénes somos, de dónde venimos... a dónde vamos?, de Siniestro Total (en versión light, para mantener la salud de vuestros maltrechos e infartados corazones)


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