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14 de agosto de 2012

De robar en supermercados y querer ser Robin Hood


En tiempos de guerra, cualquier agujero es trinchera… pero digo yo que si hay guerra, que sea para todos, y si es así… yo también quiero compartir trinchera.

Os preguntaréis de qué estoy hablando (y la verdad es que no me extraña, porque a día de hoy, ni estamos en guerra, ni por tanto son necesarias trincheras). Pero me dais un poco de vuestro tiempo intento explicarme.

Me refiero a las actitudes de algunos, que ensalzando la bandera calaveras sobre fondo negro, y con un claro afán populista, se dedican a salir en los periódicos y en los telediarios justificando su comportamiento en “pos del bien común” (y en el tuyo propio, añado yo)

Ni nombraré al personaje que hace unos días se plantó en un supermercado con un carrito vacío que se dispuso a llenar convenientemente “para dar de comer a los más necesitados”. Qué bonito. Qué loable… ¡que tio tan sinvergüenza! En mi pueblo a eso se llama robar, pero quizás… allá donde nací seamos un poco raros… así que os animo a que hagáis lo mismo y os plantéis en vuestro supermercado habitual para terminar con la crisis, el hambre y las necesidades que, por desgracia, estamos viviendo desde hace tiempo y con gran dramatismo para un buen número de familias españolas que tienen enormes dificultades ya no para llegar a fin de mes… sino para llegar al día 15 con una posición holgada.

Hasta donde yo sé, las empresas pagan impuestos que sirven para subencionar la seguridad social, las obras públicas, la educación… y muchísimas otras cosas. Porque las empresas, al igual que los ciudadanos, son quienes (como en la Edad Media) hacen que la economía se mueva y se genere riqueza… y esto si es “en bien común”

Pero no creo que esté suficientemente capacitado para dar una clase magistral de economía, así que animo a todo aquel que quiera ayudar a los más necesitados a que hagan lo mismo… pero pagando!! Que vayan a su supermercado más cercano y llenen el carro de alimentos básicos para poder ayudar a las miles de familias que lo están pasando tan mal.

Siento adelantaros que es más que probable que no salgáis en los periódicos locales, ni tampoco en los telediarios… pero con toda seguridad habréis hecho una auténtica heroicidad, sin necesidad de arrodillarse en el suelo o gritar megáfono en mano consignas comunistas del tres al cuarto.

Por cierto, me gustaría permitirme la licencia de recordar a las autoridades pertinentes, que una de las máximas de la Constitución es la Igualdad. Y para ello, si yo me voy sin pagar un carro entero de un supermercado, merezco ser castigado por la ley. Pero si lo hace un barbas con un megáfono en la mano, también.

(escrito desde el AVE, en uno de esos pocos ratitos al día en los que podemos pensar con cierta calma… siento la desactualización de la noticia, pero la tenía escondida en algún extraño lugar de mi cerebro)