06 marzo 2022

El Blog del Marketing

SIN LÍMITES

sin límites


Hoy me paso por aquí para compartir con vosotros una reflexión de vida. Lo sé, no es lo mejor ni lo más entretenido del mundo, puede que ni siquiera os planteéis dedicar vuestro tiempo a leerme, pero me apetecía plasmarlo sobre "la pantalla".

Hace poco, hablando con un buen amigo, salió el tema de los límites. Huelga decir que a este respecto, caben unos cuantos cientos de trillones de aspectos destacables, pero nosotros nos centramos en una conversación banal, lejos de querer sacar de ella una reflexión vital. Pero qué queréis que os diga, son las tres de la mañana, me he desvelado y a mi neurona le ha dado por dar saltitos de un lado a otro.


Si consultamos la definición de límite a la Real Academia Española, nos responde con lo siguiente:

 1. m. Línea real o imaginaria que separa dos terrenos, dos países, dos territorios.

2. m. Fin, término. U. en aposición en casos como dimensiones límite, situación límite. 

3. m. Extremo a que llega un determinado tiempo. El límite de este plazo es inamovible.

4. m. Extremo que pueden alcanzar lo físico y lo anímico. Llegó al límite de sus fuerzas.

5. m. Mat. En una secuencia infinita de magnitudes, magnitud fija a la que se aproximan cada vez más los términos de la secuencia. Así, la secuencia de los números 2n/(n+1), siendo n la serie de los números naturales, tiene como límite el número 2.


Dejemos de lado la primera y la última acepción. Si nos quedamos con la segunda, tercera y cuarta podemos entender que se trata de lo extremo, del final, incluso.

Si lo llevamos a un ámbito más psicológico, podríamos definirlo como esa barrera que salvaguarda nuestro espacio físico o emocional que necesitamos para desarrollarnos como personas; los límites forman parte de nuestra identidad, de nuestra proyección para con los demás. Y aquí quería llegar yo, a los demás… a los límites personales. Existen 6 tipos:


 - Límites físicos: se refieren al espacio personal y al contacto físico

Aquí entramos en un debate de conciencia. ¿Qué es lo apropiado, lo correcto?, ¿Cómo de frecuente y subconscientemente lo manifestamos? No creo que te agrade que, seas hombre o mujer, un desconocido/a te toque el hombro, o se pare cerca de ti. Es más, estoy segura de que más de uno se ha sentido incómodo en alguna ocasión al descubrir que alguien le estaba mirando fijamente (y aquí no hay un contacto físico ni un espacio definido que esté siendo interrumpido). 
Pensad también en lo a gusto que estamos hablando a escasos centímetros de alguien a quien queremos, incluso pegando nuestra boca a su oído en algún comentario que deseamos que pase desapercibido (secreto, o sí, sexual, mentes sucias) y el malestar que nos invade si alguien nos susurra un simple "hola, ¿Qué tal?" en el metro, por ejemplo. Lo inevitable de la confianza, las contraposiciones.

 Límites intelectuales: se refieren a pensamientos e ideas.

El aprecio o menosprecio de una opinión, decisión, creencia o idea, entre otros, es un claro ejemplo de límite intelectual. Puede que se trate de algo complejo, ya que, por lo menos a mí, me cuesta distinguir cuándo estoy simplemente defendiendo un ideal y cuándo estoy “pisando” el del contrario. Y es por eso que siempre voy con pies de plomo
Realmente creo que a veces, uno mismo no es consciente de lo fácil que resulta violar la mente de otra persona. Nuestras palabras frente a un debate o discusión, nuestras reacciones verbales o incluso corporales (bienvenidos los que, como yo, sois amantes de la gesticulación exagerada) marcan un antes y un después en nuestro receptor. Y por eso os digo, mesura. 
La palabra, ya sea oral o escrita, es nuestra mejor arma y nuestra mejor defensa, pero debemos ser cautos y saber escuchar y respetar las opiniones de los demás. Además, como todos sabemos “somos dueños de nuestros silencios y esclavos de nuestras palabras”.

 Límites emocionales: se refieren a los sentimientos de una persona.

¡Ojo a este! Límite complicado donde los haya. Si ya los sentimientos propios son difíciles de gestionar, ¡imaginaos los de los demás! 
Nadie es quién para juzgar, alabar o criticar los sentimientos de una persona. Y gran cantidad de veces esto último viene dado por pensar, erróneamente, que esa persona comparte nuestra visión vital. Nadie (nadie) puede saber a ciencia cierta, cuál será la reacción sentimental, emocional, de una persona frente a X noticia. Y esto nos hace directamente responsables de su estabilidad emocional, lo queramos o no; nos guste más o nos guste menos. Y tristemente, el “tacto” no parece estar valorado hoy en día. Nos movemos deprisa, vamos por la vida sin volver la vista atrás y casi sin mirar hacia delante, con los ojos puestos en nuestros pies, o lo que es peor, en las huellas que nos encontramos delante (y “pisando” fuerte para dejarle claro al siguiente cuáles deben ser sus pasos). Empatía, queridos lectores, vivid en vuestra piel y actuad apelando al menos común de los sentidos, el sentido común.


 - Límites sexuales: se refieren a los aspectos emocionales, intelectuales y físicos de la sexualidad.

Dejemos de lado los abusos orales, los físicos, todo eso ya lo conocemos de primera mano (el telediario nos lo recuerda puntualmente cada día). Permitidme ir un poquito más lejos, a los límites autoimpuestos, o impuestos por la sociedad en la que vivimos. Destaco la importancia que tiene la comprensión entre las personas, la complicidad, el respeto a las limitaciones y también a los deseos.
Clasificamos los límites sexuales en “síes” y “noes”, dejando de lado los “quizás”, olvidando los “podemos probar”. Porque a veces los límites son tan solo miedos camuflados. Por no dar “la talla”, por pensar en no poder complacer a nuestra pareja, por la decepción anticipada de nuestra mente y el sentimiento que eso nos provoca. (Sí, nosotros mismos llegamos a ser los propios autores del daño y colapso de nuestro límite emocional).

 

 - Límites materiales: se refieren al dinero y posesiones.

Decidimos aquello que queremos compartir y con quién hacerlo. Al igual que atenta contra este límite que nos hurten, roben o nos coaccionen. Si bien es cierto que la confianza juega un papel importante en este aspecto. Puedes prestarle dinero o el coche a tu amigo, pero no lo harás con alguien que acabas de conocer hace unas horas. Es, a mi entender, el límite más sencillo de todos. Nunca darás más de lo que tienes, y siempre lo harás con el corazón en la mano, ya que nadie da nada sin querer hacerlo. Obviamente dejamos fuera de esta ecuación lo que anteriormente he mencionado como atentado a ello (hurto, robo, coacción).

 

 - Límites temporales: se refieren a cómo una persona utiliza su tiempo.

La vida pasa deprisa y cada uno debe gestionar el tiempo del que dispone de la mejor forma posible. No diré que le dediques tiempo a X aspecto, entre otras cosas porque eso sería traspasar este límite, porque no todos somos iguales ni valoramos las mismas cosas, nuestras vivencias nos llevan por derroteros que nos diferencian por miles de motivos. Lo único que podría señalar aquí es que debemos dividirlo de la mejor forma posible. Dedicando segundos, minutos y horas a aquello que nos emociona, que nos hace sentir vivos o querer vivir, que nos ayuda a sentirnos plenos

 

Y volvemos al motivo de este post, la conversación con mi amigo.

Él me decía que lo importante en una relación, eran los límites, que dentro de ellos "todo vale" y yo, que todo lo analizo, todo lo cuestiono…me preguntaba "¿Y dónde está el tope?, ¿Dónde está ese fin del que habla la segunda acepción de la RAE?" Porque un límite es subjetivo, cambiante, flexible. Obviamente, no hablo de violarlo, pero existen factores humanos, inherentes a cada persona, que pueden doblegar o modificar esos límites. Me encanta la ñoñería, la cursilería, así que lo llamaré magia. Ese factor que hace que el límite físico desaparezca hasta sentirte cómodo incluso cuando la distancia física se reduce a un piel a piel, los límites intelectual y emocional se vean colapsados por el huracán que esa magia arrastra consigo y hace que todo lo que se opina o se comparte se vea gratamente aceptado, el límite sexual se doblegue hasta querer sentirlo todo, el límite material se disipe convirtiendo un tuyo o un mío en un nuestro y el límite temporal se fusione con las manecillas del reloj para ajustar cada segundo de tu vida a lo verdaderamente importante.

 

Sin embargo coincido con él en que la intensidad crece con el tiempo. Que ahora mismo no somos los mismos que hace un mes, que hace un año, que hace una década. Porque crecemos, tomamos decisiones, nos equivocamos, nos caemos y nos levantamos, cada día

Él defiende la esencia de las personas, es menos analítico y más impulsivo. Yo… bueno, siempre he sido muy curiosa, me encanta hablar, me encanta saber, amo analizar cada suceso, persona o cosa. 

 

Es por eso que, ya dándome las cuatro largas de la mañana, pienso sobre mis límites, sobre los límites de los demás. Pienso dónde pone cada uno el “stop, la pausa. Si lo hace consciente o inconscientemente. Pienso en el amor, ése que rompe todas las barreras, incluso aquellas que nos imponemos sin pensar. Pienso en lo importante que es ir por la vida con los ojos bien abiertos…sólo cerrándolos para besar… y para dormir, que no son horas ya para seguir hablando de mi libro.


Buenas noches, buenos días, buenas tardes. Gracias por haber llegado hasta el final.

 


1 comentario:

Unknown dijo...

La Real academia de la lengua se te queda corta porque en cada post superas tus límites y es mejor que el anterior, tu prosa es fresca adaptada a todos los públicos y de tu pluma salen reflexiones que nos hace deternos y pensar.