25 marzo 2022

El Blog del Marketing

¿Mentir o equivocarse? - Perspectiva de Laila


Lies




Hace un par de noches, antes de dormir, leí el último post de Pedro “Diferencias entre mentir y equivocarse”. Si no lo habéis hecho, os lo recomiendo (haz click aquí para llegar a él!).

El tema es que a medida que avanzaba en la lectura, más en desacuerdo y más matices encontraba…o dudas se creaban. Pero como ya no eran horas de divagar, y con el fin de evitar otro post del estilo “Sin límites”, decidí dormir y releerlo con más calma para poder dar mi punto de vista con “algo” de sentido común.

Él explica que la principal diferencia entre mentir y equivocarse se establece en la voluntariedad de la acción. Para esto, se ayuda de la Real Academia Española, con mención al significado de ambas palabras.

Con el fin de ponerlo en contexto, copio y pego tan solo las primeras acepciones de cada palabra:


Mentira:
    De mentir.

        1. Expresión o manifestación contraria a lo que se sabe, se piensa o se siente.


Equivocar:
    De equívoco.

        1. Tomar desacertadamente algo por cierto o adecuado.


Reduce la mentira simplemente al acto intencional de decir algo que se sabe a ciencia cierta que no es verdad. Expresa el hecho de mentir como un acto “malvado”, si cito textualmente.

Pedro habla de un ejemplo en una conversación con un amigo, pero perdonad y permitidme, que yo os exponga una situación concreta acorde a lo que interpreté de su post (de lo contrario yo misma me perdería).

He escogido un ejemplo muy básico, pero creo que así podemos entendernos mejor. Además es una forma de que me conozcáis un poco más.

Soy una amante de la comida real pero… De vez en cuando peco, y si he de hacerlo, acabo en McDonald’s; sin embargo mi chico es fiel a Burger King (un desastre, verdad? He de decir que pese a todo, le AMO).

Vamos a lo importante, que está en el interior, Jack…

Nos encontramos en el coche y no sabemos qué hacer. Queremos cenar fuera, y cada uno tiene en mente el sitio al que quiere ir. La pregunta es sencilla y soy yo quien la hace, ¿Dónde quieres cenar, en el McDonald’s o en el Burger King?

Ahora viene lo complicado…la respuesta.

Si él fuera sincero diría que Burger King, porque le gusta más la carne, el pan, el trato, el servicio o porque los asientos son más cómodos… En definitiva, porque por unas u otras cosas (del todo inexplicables para mí), le gusta más.

Pero dice McDonald’s. Yo sé que está mintiendo, pero Pedro, en su post, diría que mi chico se está equivocando.

Él está respondiendo lo que sabe que yo quiero escuchar, que es Mcdonald’s, porque me gusta muchísimo más su comida y sabe que seré más feliz allí que comiéndome una hamburguesa en su restaurante de comida rápida favorito. Desde luego, y aquí voy a tomar prestadas las palabras de Pedro, mi chico no está escogiendo la opción que no le gusta deliberadamente para causar ningún perjuicio o aprovecharse de alguna situación. Simplemente está mintiendo porque quiere hacerme feliz, y ha decidido que le da igual prescindir de su Whopper a cambio de que yo escoja tranquila mi CBO. Así que Pedro, desde este post te rebato…creo que tu amigo tiene razón.


Y ahora os digo a vosotr@s…¡lo cortés no quita lo valiente! De ahí que crea que hay que clasificar un poco las mentiras. Lo que ha hecho mi chico por complacerme es mentir, no equivocarse, pese a todo. Porque yo le había preguntado dónde quería cenar él (pregunta absurda, porque yo era conocedora de la respuesta, pero muchos de vosotros sabréis cómo son las relaciones de pareja).

Una equivocación sería que en el mismo caso por ejemplo, y sin haber preguntado nada, él ponga rumbo a Burger King con el fin de agradarme y darme una sorpresa, sin recordar que lo que a mí me gusta, es su rival directo.

Volviendo a la clasificación que he mencionado hace un par de párrafos…No podemos tratar todas las mentiras de la misma forma. No sería justo que yo llamara mentiroso a mi chico cuando el único fin que tenía dicha mentira era aumentar mi felicidad. Digamos que fue una mentira piadosa.

Nada que ver con lo que podría ser, por ejemplo, el tener un accidente con el coche, darse a la fuga y cuando te pregunten qué ha pasado respondas “me dieron un golpe”.

También podríamos abrir la puerta a la posibilidad de llamar mentira al hecho de omitir información, aunque propiamente para mí, no lo acabe de ser.

¡Y la hipocresía! Que ya se me olvidaba, y que la RAE define como el “fingimiento de cualidades o sentimientos contrarios a los que verdaderamente se tienen o experimentan”.

Y seguro que podríamos seguir sacando situaciones y ejemplos de “mentiras” que no merecen serlo, ya sea porque están hechas con buena intención, o porque simplemente forman parte de errores de concepto o de ideas equivocadas; pero este post solo trataba de ser un punto de vista opuesto al de Pedro y me apetecía que pudierais verlo desde mi perspectiva, con mis valores, desde mis ojos.

Y respondiendo a tu pregunta final, Pedro…No creo que la respuesta a tu amigo te convierta en un mentiroso, pero mi forma de ver la vida me impide apreciarlo como una equivocación.




¿Alguien da más? Estoy deseando escuchar más opiniones!

1 comentario:

Anónimo dijo...

La perspectiva de Pedro me recuerda a la clasificación más dogmática del Derecho penal entre los delitos y las faktas( ahora denominados delitos leves) y que reside en el dolo más comúnmente conocido como intencionalidad o hacer daño a sabiendas yo me uno a tu causa creo que a veces uno aunque no tenga esa intención de dañar miente no para no solo para hacer feliz sino incluso para proteger y es una mentira si y causa daño si pero esa no era la intención y se muy bien de lo que hablo, pero acabe ocasionandolo y no podemos decir que fue una equivocación porque no cometí una imprudencia había consciencia en lo que hacía por tanto es una mentira y desde el punto de vista jurídico habría cometido un delito porque había consciencia pero no voluntad de dañar aunque ese fue el resultado en conclusión fui un mentiroso y un imbecil.