30 enero 2022

El Blog del Marketing

¡Brindemos por los comienzos!



¡Hola mundo!
computador



Como exige todo principio, me presento: soy Laila, nueva colaboradora (en la medida de lo posible) de El blog del Marketing.

Quiero que tengáis en cuenta que no pensaba empezar así, con este post, pero debido a las circunstancias (y dejando claro que quién quiere encuentra formas y no excusas…), es lo que haré. BIENVENIDOS (asiduos, nuevos, personitas de paso) a mi comienzo.

Hace un tiempo que conozco el blog, y como siempre he querido escribir (¡y que se lea!) me puse en contacto con el que ya conocéis. Él buscaba colaboradores, y yo desbordaba ganas e ilusión. Estábamos a un “clic” de distancia y conectamos, así de sencillo (qué maravilla esto de internet, ¿eh?)

Quise saber más antes de “embarcarme” hacia la aventura, y descubrí a Pedro. Hablábamos de vez en cuando, me contaba la historia del blog, yo le contaba un poco mi vida (tiempo al tiempo, descubriréis que AMO hablar, escribir, contar…) y, esa “tecnología que nos está aislando de las personas”, nos acercó. Al punto que estos días (que he pasado forzosamente incomunicada), me han hecho pensar.

Vamos por la vida deprisa. Corriendo cuando deberíamos caminar, inhalando cuando deberíamos exhalar…hasta que algo nos frena. Y no lo digo metafóricamente. El Covid-19 supuso la primera pausa (¡y qué pausa!) y para mí, este pequeño contratiempo ha supuesto la segunda. Y permitidme que os hable de mí, de mi pausa.

La primera me afectó, pero no supuso más que una serie de cambios a los que adaptarme en mi vida. La suerte, el destino, o lo que creáis que hace girar el mundo, hizo que no perdiera a nadie por el Covid, hizo que pudiera seguir trabajando sin verme “demasiado” afectada por los ERTES, hizo que mis relaciones con la gente que quiero no se vieran muy afectadas (aunque, ¿Quién no echa de menos un par de besos o un buen abrazo?) … En definitiva…algunos consejos a seguir y algunas órdenes que acatar por los que mi mundo no se iba a venir abajo.

La segunda pausa…ha venido en mi “mejor” momento. Muchos sabréis de lo que hablo, me explico: ¿sabéis esa sensación de que vais a comeros el mundo?, ¿ese fuego que os quema?, ¿esas ganas que os recorren desde la cabeza hasta los dedos de los pies? El comienzo del año siempre está lleno de sueños, de metas a las que queremos llegar, de ideas locas, de ganas de experimentar, de cambiar, de ilusiones… Pues este era MI año. Hacía toda una vida que no tenía tantas ganas de empezar algo. Y de golpe, me frenaron. De golpe, estaba luchando, ya no por cumplir sueños, sino por lograr llegar al día siguiente, y al siguiente, y al siguiente. Y a mi lado, las mismas dos personas (nuevos tiempos, nuevas normas).

Pero la tecnología… Esa misma de la que Pedro, su mujer y su amigo hablaban el 14 de enero (Cómo la tecnología nos está aislando de las personas)…ayudó a que más personas me acompañaran, más gente estuviera conmigo, NO me aisló.

Ellos expresaban en su conversación cómo se nos va de las manos, cómo nos “acomodamos” y nos dedicamos a expresar con emoticonos lo que deberíamos decir con palabras, o con una llamada. Se podría decir que la acusan de “deshumanización” y al fin y al cabo no deja de ser una herramienta a la que NOSOTROS decidimos darle el uso que QUEREMOS. Emplear una tarta o una carita con un sombrero para felicitar un cumpleaños solo hace culpable al emisor del mensaje. Porque puede hacer mucho más.


¿El mejor ejemplo? Él mismo. Dedicó el post del 25 de enero (Contra viento y marea) a enviarme fuerzas. No con un emoticono de plegaria, ni de un bíceps bien trabajado. Ni siquiera dos personitas abrazándose. Lo hizo haciendo lo que le gusta, escribir. Y creedme si os digo que unas letras pueden llegar a emocionar.

Con esto os insto a tomar ejemplo, ¡es así de fácil! Dejad de buscar excusas y dedicad cinco minutos a llamar a las personas que os importan, a las que importáis, mandadles un mensaje, un audio, un vídeo… hacedles saber que estáis ahí, que los echáis de menos, que los queréis. Porque en cualquier momento, la vida os puede frenar. Y si lo hace…que no haya nada que hayáis decidido “dejar para después”, porque, y citando a un gran autor "el problema de aplazar el cariño es que dependes del futuro y eso es algo que ya no puedes controlar".

¿Qué opináis?, ¡os leo!

Con cariño,
Lai.

1 comentario:

Pedro Molleda dijo...

Un placer contar contigo en el blog Laila
Espero que te diviertas escribiendo y que consigamos muchos lectores nuevos

Bss