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8 de abril de 2008

Starbucks. Lo siento pero no lo entiendo

(Advierto a mis lectores que había escrito una entrada completa sobre el tema que ahora voy a repetir, y que el editor de blogger me lo ha mandado al carajo, con lo que es posible que cierto mal humor planee sobre la entrada. Mis disculpas por anticipado, pero es que me gustó como me había quedado y no se como quedará ahora)


¿Alguien me puede decir por qué tiene tanto éxito Starbucks? No comprendo muy bien en que se fundamenta el éxito de la cadena de cafés americana, y no entiendo que es lo que nos hace estar dispuestos a pagar más del triple por un café servido en un vaso de cartón y además de una calidad más que dudosa.

Pero mucho menos puedo entender cómo puede triunfar en EE.UU, dónde el café es gratis en prácticamente todas las cafeterías del país una vez estás desayunando o comiendo.

Supongo que todo esto tendrá una explicación desde el punto de vista del marketing, o quizás sea una motivación de carácter exclusivo pero... que es un café, no un iphone!!

El caso es que además encuentro ciertas contradicciones en el concepto.

Resulta que haces cola para pedir un café que te sirven en una taza de cartón tamaño maxi-enorme-tómate-esto-y-a-dormir, en el que pintorrojean nuestro nombre y nos llaman pasados 5 minutos desde la barra a grito pelao: "pedrooooooo... ha pedido un capuchino con mucho chocolate, vainilla, doble de keptchup y patatas"... "¡joder, que verguenza, si es el mío!"

Una vez lo tienes en la mano te preguntas por qué has pedido eso, si no te gusta la vainilla! Sencillamente porque me lo ofrecieron, y no supe decir que no. Total, por 50 céntimos más... si, pero 50 céntimos sobre 3€uros, cenutrio!

Eso si, lo que más me confunde de todo es que la pinta del vaso es la de "me lo llevo a mi casa, que aquí molesto", pero sin embargo si miras atrás encuentras unos sofás con orejas que te están llamando: "vennnnnnnn... siéntate conmigo" ¿cómo no me voy a sentar?, pero una vez sentado comienzo a tomarme el café gigantesco y digo, "qué coño, me lo tomo en la oficina que mola más"

El caso es que sales a la calle presumiendo de tu vaso de cartón con café de dudosa calidad que te ha costado 3 euros! Muy bien, campeón eres un tío grande

Pero al día siguiente al pasar por Starbucks vuelvo a entrar sin saber cómo he llegado a la barra. ¿acaso hay un mensaje subliminal en baja frecuencia en los sillones orejeros? ¿acaso han inventado el café-droga que me hace repetir una y otra vez? ¿serán los muffins los que me convencen de volver?

No lo se, pero algo tendrán porque cada vez vemos más y siempre están llenos... aunque ahora que lo pienso... ¿serán extras pagados por Starbucks?

Eso tiene que ser, porque no puede haber tanta gente a la que le de igual pagar el triple por un café peor. Eso si... pagaría por tener uno cerca de la oficina pero no me preguntéis por qué!!!


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