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20 de noviembre de 2007

Demandas absurdas


Paseando por El Economista encuentro un artículo que cuenta que una pareja de lesbianas han denunciado a su ginecólogo porque el resultado de la fecundación in vitro a la que habían sido sometidas había sido de "gemelas", cuando ellas deseaban un varón.

El artículo es realmente absurdo, pero más lo es que terminen demandando al pobre ginecólogo, pero es que en EE.UU. estas cosas son más habituales de lo que podamos pensar.

Visto lo visto entré en Google y tecleé "demandas absurdas", y aquí os dejo una recopilación de algunas de ellas. Pero no os penseis que las he ido buscando por ahi... que va!

En Estados Unidos son tan frikis que existe un premio a la demanda más absurda.

Se llaman los premios Stella en honor a Stella Liebeck, la mujer que en 1992 pasó por un McDonald, compró una taza de café -en los clásicos vasos de cartón térmico con la tapa de plástico-, subió a su vehículo para seguir su viaje, la puso entre sus piernas y, en una maniobra, el vaso se abrió y le quemó las piernas. Stella, en vez de decir: "¡¡Qué tonta soy!!, no debo poner los vasos de cartón con café caliente entre mis piernas mientras conduzco en el vehículo", demandó a McDonald, y el jurado terminó fallando a su favor por la suma de 2,9 millones de dólares.

Gracias a Stella, ahora las tazas de café en EE.UU. llevan un cartel que avisa a la gente: "¡Cuidado!, dentro hay una bebida caliente y puede quemarse". Vaya, ¡¡jamás se me hubiese ocurrido!!

Al poco tiempo se abrió el "Premio Stella" para premiar las "mejores demandas" de cada año. Estos son algunos ejemplos:

Quinta posición
Terrence Dickson, de Bristol (Pennsylvania), estaba abandonando una casa justo después de robarla, y decidió salir por el garaje. Pero no pudo salir por la puerta del garaje porque estaba rota, y al intentar volver a la casa se dió cuenta de que la puerta que conectaba ambas estancias era de un único sentido, por lo que no podía volver a la casa. La familia estaba de vacaciones, y el señor Dickson (el ladrón) se encontró encerrado en el garaje durante 8 días. Para sobrevivir, lo hizo a base de latas de Pepsi y un enorme saco de comida para perros que encontró. Denunció al dueño de la casa por los daños morales sufridos por aquel incidente, y el jurado accedió a situar la indemnización del propietario al ladrón en medio millón de dólares USA.

Cuarta Posición
Kara Walton de Claymont, de Delawere, denunció con éxito al propietario de un Club nocturno de la ciudad, cuando ella se cayó desde la ventana del baño al suelo y se rompió los dientes en la caída. Esto ocurrió mientras la señorita Walton intentaba escaparse por la ventana del baño de mujeres para no pagar una cuenta de 3,50 dólares USA. El propietario tuvo que pagarle 2.000 dólares y los gastos dentales.

Tercera posición
Un restaurante de Philadelphia tuvo que pagar a Amber Carson de Lancaster, Pennsylvania, 113.500 dólares USA después de que resbalara con un refresco y se rompiera el coxis. Dicho líquido estaba en el suelo porque ella se lo había lanzado a su novio media hora antes, durante una pelea.

Segunda posición
Jerry Williams, de Little Rock, en Arkansas, quien percibió 14.500 dólares USA más los gastos médicos, despues de ser mordido en el trasero por el perro de su vecino. El perro estaba encerrado en una jaula dentro del jardín de su propietario. La indemnización fue menor al percibir el jurado una cierta provocación en el hecho de que el señor Williams estuviera disparándole al perro desde arriba de la jaula con una pistola de balines.

Y... EL GANADOR ESSSSSSSS:
¡¡¡Mr. Merv Grazinski, de Oklahoma City!!!En Noviembre de 2000 se compró una caravana marca Winnebago de las grandes (de las que son a la vez coche y caravana). En su primer viaje, estando en una autovía, seleccionó una velocidad de crucero a 70 millas por hora (unos 120 km/h) y se fue a la parte de atrás a prepararse un café, con la caravana en marcha a semejante velocidad. No sorprende el hecho de que el camión/caravana siguiera recto y tomara la tangente en la primera curva y colisionara. Mr. Grazinski, muy contrariado, denunció a Winnebago por no advertirle en el manual de uso de que el programador de velocidad no es un piloto automático que toma curvas, frena cuando es necesario e incluso detiene el vehículo si preciso fuere. Por ello, fue recompensado con 1.750.000 dólares USA más una nueva caravana. Actualmente, Winnebago advierte de tal circunstancia en sus manuales, para el caso de que algún otro imbécil compre uno de sus vehículos.

En fin... sin comentarios, pero... ¿¿Conoceis alguna otra demanda absurda???

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